En la actualidad, se piensa que la muerte de las células neuronales es la responsable de los estragos cognitivos que distinguen a la enfermedad de Alzheimer.

Pero los resultados de un nuevo estudio sugieren que la muerte neuronal puede ser en realidad una reacción protectora contra la enfermedad, una proposición que podría llevar a un replanteamiento completo de los enfoques terapéuticos para el Alzheimer.

Competición celular

Un equipo de científicos del Centro Champalimaud para lo Desconocido (CCU) en Lisboa, Portugal, ha demostrado que la muerte de las células neuronales en la enfermedad de Alzheimer puede no ser realmente algo malo, y que por el contrario, puede ser el resultado de un mecanismo de control de calidad celular, que trata de proteger al cerebro de la acumulación de neuronas disfuncionales.

El mecanismo de control de calidad celular en juego se llama competición celular, el cual conduce a la selección de las células más aptas al permitir una “comparación de aptitud” entre cada célula y sus vecinas, lo que desencadena la eliminación de las células menos aptas.

Las neuronas en rojo son las no aptas y las que serán eliminadas para el mejor funcionamiento de todo el cerebro, marcado en azul.

Recientemente se ha demostrado que la competencia celular es un mecanismo normal y potente contra el envejecimiento en el cuerpo en general, y en el cerebro en particular, y resulta ser muy importante para preservar la función de los órganos.

Los investigadores razonaron que, si estas comparaciones de aptitud física ocurren en el envejecimiento normal, también podrían ocurrir en enfermedades neurodegenerativas asociadas con el envejecimiento acelerado, como el Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o la enfermedad de Huntington.

Evaluando un modelo animal

Para comprobar este razonamiento, los investigadores comenzaron probando rasgos distintivos del Alzheimer en modelos de moscas de la fruta con la enfermedad.

A este fin, los investigadores criaron moscas que habían sido manipuladas genéticamente para expresar en su cerebro la proteína beta-amiloide humana, que forma agregados en los cerebros de los pacientes con Alzheimer, lo que se considera como un paso crucial en el desarrollo de la enfermedad.

La muerte de las células neuronales en la enfermedad de Alzheimer puede ser el resultado de un mecanismo de control de calidad celular que trata de proteger al cerebro.

Las moscas transgénicas mostraron síntomas y patologías similares a las de los pacientes con ALzheimer: pérdida de memoria a largo plazo, envejecimiento acelerado del cerebro y problemas de coordinación motora, todos los cuales empeoraron con la edad.

Lo primero que los científicos querían hacer era ver si en estas moscas, la muerte neuronal era activada por el proceso de comparación de aptitud física, en otras palabras, que las neuronas no se estaban muriendo solas, sino que eran asesinadas por la células vecinas más aptas.

La investigadora Dina Coelho, afiliada al Laboratorio de Capacidad Celular del CCU y coautora del estudio, comentó:

“Cuando empezamos, la opinión era que la muerte neuronal siempre es perjudicial, pero para nuestra sorpresa, encontramos que la muerte neuronal realmente contrarresta la enfermedad”.

Evita un daño mayor

Cuando los investigadores bloquearon la muerte neuronal en el cerebro de las moscas, los insectos desarrollaron problemas de memoria aún peores, problemas de coordinación motora más graves, murieron antes y su cerebro degeneró más rápido.

Sin embargo, cuando aumentó el proceso de comparación de la condición física, acelerando así la muerte de las neuronas no aptas, las moscas que expresaban las proteínas beta-amiloides asociadas a la enfermedad de Alzheimer, mostraron una recuperación impresionante, con comportamientos que no diferían mucho al de moscas normales.

De acuerdo a los investigadores, eso significa que el mecanismo antienvejecimiento en cuestión sigue funcionando bien en la enfermedad de Alzheimer y muestra que, de hecho, la muerte neuronal protege al cerebro de un daño más generalizado.

Los autores de la investigación afirman que estos resultados podrían tener implicaciones terapéuticas cruciales en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer y otros trastornos neurodegenerativos, pero advierten que se trata de un trabajo realizado en moscas, y será necesario realizar más estudios para determinar si los hallazgos observados también son ciertos para los humanos.

Referencia: Culling Less Fit Neurons Protects against Amyloid-β-Induced Brain Damage and Cognitive and Motor Decline. Cell Reports, 2018. https://doi.org/10.1016/j.celrep.2018.11.098