Todos estamos familiarizados con la historia del “Libro de la Selva”. En líneas generales, se trata de la historia de un niño de la India, llamado Mowgli, que, por obras del destino, termina perdido en la selva y es criado por una manada de lobos. Así, a lo largo de su desarrollo, deberá encontrar su lugar, debatiéndose entre su identidad como ser humano y su pertenencia al mundo de los animales.

También conocemos la leyenda de Rómulo y Remo, que fueron abandonados en un bosque cerca del río Tíber, donde fueron cuidados y criados por una loba llamada Luperca y un pájaro carpintero. Posteriormente, estos gemelos se convirtieron en los fundadores de Roma.

Así, tenemos muchas historias fantásticas de niños que han sido criados por animales. Sin embargo, en ocasiones, la realidad trasciende la ficción; aunque puede que los finales no sean tan felices como los de las historias a las que estamos acostumbrados. En este sentido, a continuación te presentamos 5 historias reales de niños que fueron criados por animales.

Víctor de Aveyron: el niño salvaje de Aveyron

A pesar de los esfuerzos, fue difícil reeducar a Víctor de Aveyron.

Víctor de Aveyron es, quizás, el caso más emblemático de niños que fueron criados por animales. Este niño fue encontrado el 18 de enero de 1800 por tres cazadores en los bosques de Caine, cerca de los Pirineos.

Ese día, estos tres hombres capturaron al niño completamente desnudo y lo dejaron a cargo de una viuda, en una cabaña cercana. Para el momento, aparentaba unos 11 o 12 años y ya había sido avistado por esa localidad mientras buscaba alimentos. No obstante, una semana después de su captura, se escapó y volvió a las montañas.

En pleno invierno, se acercó a una casa deshabitada, donde fue capturado nuevamente. Durante esos días, recibió la atención necesaria, para luego ser internado en el hospital por varios meses. Allí, mostraba un comportamiento salvaje y esquivo, inquieto a la posibilidad de volver a escapar.

Un tiempo después, fue puesto al cuidado de Jean Marc Gaspard Itard, quien le confirió su nombre y estudió la posibilidad de rehabilitarlo como un miembro activo de la sociedad.

En sus informes, Itard describía a Víctor como un niño desagradablemente sucio, afectado por movimientos espasmódicos, como convulsiones, que se balanceaba de forma incesante como los animales del zoológico.

Asimismo, el Doctor relataba que Víctor mordía y arañaba a cualquiera que intentaba acercársele y que era incapaz de demostrar afecto por sus cuidadores. Aun así, los cuidados recibidos mejoraron su estado físico y su capacidad de socialización.

No obstante, el progreso fue ínfimo; Víctor fue incapaz de aprender a hablar y comportarse de forma civilizada, por lo que Itard cesó sus intentos de rehabilitación en 1806. Así, este niño salvaje fue dejado a cargo de Madame Guérin, quien recibiría una pensión del gobierno por su labor de cuidadora.

Finalmente, durante los siguientes años, se demostró que este joven sería incapaz de convertirse en un miembro productivo de la sociedad. Por lo que fue dependiente de los cuidados conferidos, hasta el año de 1828, cuando Víctor de Aveyron murió a los 41 años.

Kamala y Amala: criadas por lobos

Kamala y Amala dormían acurrucadas en el suelo como los animales.

Kamala y Amala son los nombres de dos niñas que fueron encontradas en Midnapore, en las selvas de la India, en 1921 por un misionero cristiano llamado Joseph Sigh. En este sentido, mientras el misionero predicaba por estas tierras, encontró a este par de niñas en una cueva llena de lobos.

Para el momento, una tenía 8 años y la otra tan solo 2. De acuerdo a los registros, eran unas niñas totalmente salvajes que, ante la presencia de cualquier ser humano, trataban de huir a cuatro patas, tal como los lobos.

Ante esto, Sigh las capturó y las llevó a un orfanato local, donde se cuenta que Amala y Kamala caminaban a cuatro patas y se mostraban sumamente agresivas con las personas. De hecho, se plantea que se alimentaban de carne cruda directamente del suelo y que se habían acostumbrado a la vida nocturna.

En este sentido, se cuenta que, tal como los animales, dormían durante el día acurrucadas entre sí y que su máxima actividad se daba por las noches. Incluso, según los registros, este par de niñas habían desarrollado una extraordinaria habilidad para ver en la oscuridad.

Sin embargo, estudios posteriores sugieren que este par de niñas sufrían de trastornos mentales, desacreditando la historia. Específicamente, se plantea que una de ellas era autista y la otra sufría de síndrome de Rett, una enfermedad neurodegenerativa. Por tanto, se cree que esto no fue más que una historia inventada con el objetivo de ganar fondos para el orfanato que las acogió.

John Ssebunya: el niño mono de Uganda

Así luce John Ssebunya en la actualidad.

John Ssebunya es, quizás, el caso de niños criados por animales más estudiado hasta el momento. Ssebunya nació en la década de los 80, en Uganda, en medio de un conflicto armado que dejó la nación en condiciones deplorables.

No conforme con ello, nació en el seno de una familia conflictiva. En este sentido, cuando John tenía 3 años aproximadamente, huyó de casa. Al respecto, se cuenta que su huida se dio tras un intenso episodio de violencia entre sus padres. Sin embargo, también existe la posibilidad de que el niño fue abandonado por su padre -de un carácter tosco, impulsivo y violento- en el bosque, pues no quería seguir haciéndose a cargo de él.

Así fue como Ssebunya se encontró totalmente solo en la selva, donde una colonia de monos africanos, de la especie Chlorocebus sabaeus, lo recibió como un igual. En este sentido, los monos se acercaron a él y le ofrecieron cuidados y alimentos.

De esta manera, tras tres años en compañía de los monos, Ssebunya empezó a comportarse como estos animales y aprendió a comunicarse con ellos, siendo aceptado por la manada. Para el año de 1991, este niño fue descubierto por Milly Sebbavio en las cercanías del pueblo mientras buscaba alimentos.

Por tanto, se conformó un grupo decidido a rescatar a este niño salvado. Sin embargo, esta no sería una tarea fácil, pues sus protectores se empeñaron en proteger a John. Finalmente, el joven fue capturado en condiciones deplorables.

De hecho, luego de su captura, se descubrió que estaba seriamente desnutrido y que, su cuerpo albergaba un parásito, llamado solitaria, que medía medio metro de largo. Además de esto, tenía heridas y su cuerpo mostraba un crecimiento excesivo de vello, que posteriormente se revirtió. En este momento, John era incapaz de comunicarse con otros seres humanos.

En vista de esto, el gobierno se hizo cargo de John y fue internado en un orfanato. Posteriormente, fue adoptado por el matrimonio de Paul Wasswa, director del orfanato, y Molly Wasswa, su esposa. A partir de ese momento, iniciaron los esfuerzos por rehabilitar a John.

En este caso, se le enseñó a caminar, a leer y a incorporar hábitos tales como dormir en una cama y comer en la mesa. Cuando empezó a hablar, John demostró tener grandes habilidades como cantante, por lo que se unió al coro del orfanato. Asimismo, se le enseñó a tocar guitarra, logrando destacar como músico.

En este campo, logró presentarse en Inglaterra con el coro, dando conciertos que maravillaron al público.

También, gracias a la escuela, Ssebunya aprendió a hablar ugandés e inglés, con algunas dificultades. Adicionalmente, este niño demostró tener grandes habilidades para el fútbol, llegando a representar a su país en las Olimpiadas Especiales del 2003.

Actualmente, John sigue viviendo con sus padres adoptivos, en la aldea de Bombo, en Uganda y ha expresado deseos de casarse y formar su propia familia.

Oxana Malaya: la niña-perro de Ucrania

Oxana Malaya nunca volvió a comportarse como un ser humano normal.

Oxana Malaya, también llamada “la niña-perro de Ucrania”, nació el 4 de noviembre de 1983 en el seno de una familia sumamente disfuncional. Su madre era alcohólica, lo que la hacía incapaz de hacerse cargo de su hija. Mientras tanto, su padre se dedicaba exclusivamente a trabajar para financiar sus vicios.

Una noche, cuando Oxana tenía tan solo 3 años de edad, sus padres, en estado de ebriedad, se olvidaron de ella y la abandonaron en la calle. En la intemperie, esta niña buscó refugio en un cobertizo abandonado donde solo habitaban perros de la calle.

Con el paso del tiempo, nadie se preocupó por encontrarla, por lo que Oxana terminó haciéndose parte de la manada de perros, de los que aprendió su comportamiento. Así, gruñía, ladraba y se comportaba como un perro.

Dos años más tarde, un vecino descubrió su situación y avisó a las autoridades. Cuando la encontraron, Oxana había pasado demasiado tiempo con los perros, convirtiéndose en una más de la manada. Era incapaz de comunicarse con los seres humanos y se comportaba de forma salvaje.

Así, fue internada en una institución de salud mental, donde le resultó sumamente difícil adquirir habilidades humanas y comportarse como una persona. Al respecto, sus médicos infieren que tiene las capacidades mentales de una niña de seis años de edad.

Actualmente, Oxana tiene 35 años y reside en una institución para discapacitados mentales, donde ayuda a cuidar a los animales de la granja de la clínica; habla parcialmente y aun se comporta de forma salvaje.

Abandonado y criado por lobos: Marcos Rodríguez Pantoja

A pesar de haberse reinsertado en la sociedad, Marcos Rodríguez Pantoja nunca perdió su conexión con los lobos.

Marcos Rodríguez Pantoja nació en Córdoba, España, el 7 de junio de 1946. Tras la muerte de su madre, su padre se casó con otra mujer que le haría la vida imposible durante su infancia. Cuando tenía 7 años, el padre de Marcos lo entregó a un terrateniente local quien lo hizo vivir con un granjero en una cueva.

Tras la muerte del granjero, Marcos quedó a la suerte de la naturaleza. En este sentido, el pequeño niño fue adoptado por una manada de lobos. Más adelante, en 1965 fue encontrado por las autoridades, luego de 11 años viviendo totalmente aislado de la sociedad, solo con la compañía de una manada de lobos.

Al capturarlo, fue atado y amordazado para su traslado. En ese momento, Marcos aullaba y mordía tal como lo hacen los lobos. A pesar de que encontraron a su padre, este no volvió a hacerse cargo de él. Por lo que fue internado en el Hospital de Convalecientes de la Fundación Vallejo, en Madrid, donde se le enseñó a hablar y a comportarse como un ser humano.

Logrado este objetivo, Marcos incluso prestó servicio militar y se dedicó a la hostelería. No obstante, fue víctima de muchos engaños al ignorar el funcionamiento de la sociedad. En la actualidad, Rodríguez Pantoja recibe ayudas económicas por parte de una familia de holandeses y constantemente es invitado a diversos medios de comunicación para narrar su curiosa historia.

Referencia: Victor of Aveyron: A reappraisal in light of more recent cases of feral speech. https://doi.org/10.1016/S0388-0001(80)80003-9

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