Existe un viejo refrán que reza: “a la guerra se va a pelear”. Sin embargo, puede que esto no sea tan cierto en todos los casos. Desmond Doss es un nombre que puede que no le resulte familiar a muchas personas; incluso a los aficionados de la Segunda Guerra Mundial.

Si bien es posible que su historia sea poco conocida, como veremos a continuación, vale la pena ser contada. Desmond Doss es el nombre de un soldado del Ejército de los Estados Unidos que, siguiendo sus principios religiosos, fue a la guerra pero se negó a llevar un arma. Esto, en un principio le valió unos cuantos problemas, pero al final le permitió convertirse en un importante héroe de guerra, salvando la vida de muchas personas.

¿Quién fue Desmond Doss?

Siguiendo sus principios religiosos, Desmond Doss se negó a usar un arma a pesar de estar en la guerra.

Desmond T. Doss nació en Lynchburg, Virginia, en los Estados Unidos. Desde su más tierna infancia fue criado bajo las creencias religiosas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Esto significa que, desde muy pequeño, Desmond recibió muchas influencias de la Biblia y sus enseñanzas.

Uno de los preceptos que mayor influencia tuvo sobre su vida fue el mandamiento de no matar, lo que llevó al límite por toda su vida, valiéndole el hecho de convertirse en el salvador de muchas vidas. En 1943, Desmond se presentó como voluntario al Ejército de los Estados Unidos, llevando consigo sus creencias de no matar.

Desmond era lo que se conoce como un objetor de conciencia; los objetores de conciencia son personas se niegan a acatar órdenes o leyes que vayan en contra de sus principios éticos o religiosas. En este caso, se propone que las personas deben responder a su propia conciencia antes de acatar los mandatos de las autoridades, especialmente si contradicen sus preceptos morales.

No obstante, Desmond prefería verse a sí mismo como un “cooperador de conciencia”; bajo esta premisa, decidió alistarse al ejército y servir a Dios y a su país. Aun así, seria firme respecto a su negativa a disparar o llevar un arma en batalla.

En condiciones normales, la negativa a matar al enemigo le habría costado a Desmond un consejo de guerra. Sin embargo, el haberse presentado como voluntario al ejército y el pertenecer a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que tenía gran importancia para la época, fueron factores que jugaron a su favor.

Así fue como, luego del inicio de la Segunda Guerra Mundial, Desmond se convirtió en un astillero del Ejército estadounidense. El 1 de abril de 1942, Desmond Doss se alistó e inició su servicio militar en el campo Lee, en su Virginia Natal.

Lo más curioso del caso es que mientras servía para las fuerzas armadas norteamericanas, Desmond se negó firmemente a matar soldados enemigos o siquiera llevar un arma al combate. Todo esto por sus creencias religiosas. De esta manera, se convirtió en un paramédico que luego fue asignado a la División de Infantería.

Sin embargo, su mayor lección de vida la encontró durante la batalla de Okinawa. Como veremos a continuación, en mayo de 1945, las fuerzas armadas norteamericanas realizaron un asalto a la isla de Ryukyu, en Okinawa. Los soldados debían conquistar un terreno dominado por los japoneses que se ubicaba en la cima de un acantilado de 150 metros.

Luego de escalar el acantilado, los soldados descubrieron que los japoneses los estaban esperando con una cruel estrategia de batalla. Así, muchos estadounidenses fueron heridos, y otros tantos perdieron la vida.

En medio de esta cruenta muestra de violencia, mientras la mayoría de los soldados se refugiaban para salvar su vida, Desmond Doss se apresuró a rescatar a todo aquel que encontrase a su paso, salvándole la vida a muchas personas.

Un soldado con la firme decisión de no hacer daño

Desmond Doss se dedicó a salvar la vida de sus compañeros heridos.

La decisión de Desmond de ir a la guerra bajo la negativa de usar un arma o atentar contra la vida de otras personas lo hizo objeto de burla de sus compañeros. Así, muchas veces fue humillado y ridiculizado por sus compañeros en atención a sus creencias religiosas.

Sin embargo, todo esto cambiaría en la primavera de 1945, justo cuando la guerra del Pacífico alcanzaría su momento de mayor violencia. Este sería un episodio decisivo en la vida de Desmond Doss. Para la época, su batallón fue encomendado a la isla japonesa de Okinawa, con la misión de conquistar el acantilado de Maeda. Este acantilado, apodado “Hacksaw Ridge”, se trata de un impresionante precipicio de 120 metros que se encontraba al dominio de los japoneses.

Al momento de escalar el precipicio, Desmond y sus compañeros fueron recibidos por sus contrincantes con fuego cruzado, lo que ocasionó pérdidas invaluables. Muchos soldados fueron heridos en esa batalla; sin embargo, a pesar del peligro, Desmond decidió quedarse a ayudar a los heridos.

Así, en lugar de buscar refugio como sus compañeros, Desmond logró rescatar a 75 soldados heridos, cargándolos uno por uno. Posteriormente, durante varios días se dedicó a atender su salud, a pesar de que el peligro seguía latente. Todo se complicó el 21 de mayo de ese mismo año, cuando fue herido en las piernas por la metralla de una granada.

En vista de esto, fue evacuado en una camilla; no obstante, en ese preciso momento, Desmond noto que otro soldado estaba en peores condiciones que él, por lo que se bajó de la camilla y se la cedió a su compañero. Esto le valió un disparo en el brazo que le fracturó un hueso.

De esta manera, herido, incapaz de sobreponerse y sin nadie a su alrededor para ayudarlo, tomó un fusil y lo usó para entablillarse el brazo. Así, logró arrastrarse hasta llegar al hospital del campamento. Para ese momento, Desmond se convirtió en un símbolo de valentía y determinación para el resto de los soldados, incluyendo a aquellos que la habían hecho objeto de burlas.

Desmond se convirtió en un importante miembro de las fuerzas armadas. Entre sus méritos se encuentran el salvar la vida de muchos de sus compañeros a pesar del peligro que corría, además de mantener la firmeza en torno a sus principios morales y religiosos. En toda su experiencia en la guerra, jamás disparó un arma ni se atrevió a herir a alguien.

Así fue como, gracias a las 75 vidas que salvó con esfuerzo, Desmond Doss recibió la Medalla de Honor de manos del entonces presidente de los Estados Unidos Harry Truman en octubre de 1945.

Aún más, se convirtió en el primer objetor de conciencia en recibir un reconocimiento como este. De hecho, después de él, solo otros dos objetores de conciencia serían honrados de esta manera en toda la historia militar de Estados Unidos.

Al final de su vida, Desmond Doss recibió todos los honores militares

Aquí podemos ver a Desmond Doss recibiendo la Medalla de Honor de parte de Harry Truman.

Luego de la guerra, en 1946, Desmond se contagió de tuberculosis, por lo que mantuvo un tratamiento que duró cinco años y medio, costándole un pulmón y cinco de sus costillas. Aun así, no fue dado de baja del Servicio Militar hasta el año de 1951, momento en el que se retiró con un 90% de discapacidad.

No obstante, su vida no continuó un camino fácil. En 1976 perdió por completo la audición tras una sobredosis de antibióticos. Posteriormente no fue sino hasta 1988 cuando recuperó el oído gracias a un implante coclear.

Aun así, Desmond logró formar una familia; se casó en dos oportunidades y tuvo un hijo. Finalmente, nuestro protagonista murió a la edad de 87 años, el 23 de marzo de 2006 en su casa en Alabama por dificultades respiratorias.

En su entierro, el 3 de abril de 2006, un coche fúnebre halado por un caballo llevó su ataúd, que estaba cubierto con la bandera estadounidense, mientras helicópteros militares volaban por los cielos, honrándolo como el héroe militar en el que se había convertido.