La locomoción, entendida como la capacidad de desplazamiento del cuerpo, al nadar, caminar o volar, es una de las características que define al reino animal. Sin embargo, esta capacidad se considera altamente restringida en los embriones que se desarrollan en el cuerpo materno.

Esta visión está bien confirmada en los mamíferos: el movimiento fetal se limita principalmente a las partes locales del cuerpo, incluyendo la boca, las extremidades y los dedos, y el movimiento de todo el cuerpo es mucho menor.

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Imágenes subacuáticas

Los recientes avances en la tecnología de ultrasonido, principalmente la mayor portabilidad de los instrumentos, han brindado una oportunidad novedosa para observar hembras preñadas de elasmobranquios (tiburones, patines y rayas), que ha revelado el comportamiento embrionario poco conocido de los vertebrados no mamíferos.

Los recientes avances en la tecnología de ultrasonido permitieron a los investigadores tener una imagen detallada de lo que sucede en el útero de los tiburones.

Sin embargo, los dispositivos de ultrasonido no se pueden usar bajo el agua, y para realizar las observaciones, los animales deben mantenerse cerca de la superficie del agua, lo que limita este tipo de pruebas.

Pero un nuevo tipo de dispositivo de ultrasonido resistente al agua y a la presión, llamado ecografía subacuática, ha proporcionado a los biólogos una oportunidad de superar esas limitaciones.

Armados con esta herramienta, investigadores del acuario Okinawa Churaumi en Motobu, Japón, estudiaron un trío de tiburones nodrizas embarazadas cautivas en un tanque de exhibición del acuario, capturando más de 40 clips de ultrasonido.

Los investigadores se sorprendieron al encontrar que las crías no nacidas de los tiburones (Nebrius ferrugineus) no sólo se movían alrededor de su propio útero, sino que también se mudaban de casa.

Los datos mostraron una frecuente migración embrionaria entre el útero derecho e izquierdo, un comportamiento que resulta contradictorio con el sedentarismo que distingue a los fetos mamíferos.

Las imágenes proporcionaron un álbum familiar en una línea de tiempo, donde se pudo observar hasta cuatro crías moviéndose dentro de cada madre.

En búsqueda de nutritivos

En una de las madres estudiadas, los embriones intercambiaron de lado tres veces. En otra, el desplazamiento fetal fue mucho más extremo: se registró un total de 24 migraciones a lo largo del embarazo, y resultó sorprendente que las crías se desplazaban por el entorno uterino a una sorprendente velocidad de 8 centímetros por segundo.

Tiburón nodriza dando a luz.

Los investigadores explican estas migraciones por el modo reproductivo del tiburón nodriza, el cual se caracteriza por su mecanismo único de transferencia de nutrientes de la madre al embrión, llamado oofagia, un medio de nutrición por el cual los embriones en desarrollo de algunos tiburones se comen a sus potenciales hermanos.

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Este comportamiento fue más que evidente en un caso en el que una de los tiburones hembra comenzó el embarazo con dos crías en cada útero. Después de algunas días, ya no eran cuatro, sino tres. Poco menos de dos meses después, había dos. Al final de la gestación solo quedaba un ganador.

En referencia a las observaciones realizadas, la investigadora Rina Furuyama, del acuario Okinawa Churaumi y coatura del estudio, comentó:

“Parece probable que en este modo de reproducción, la capacidad de natación activa del embrión le permite a las crías buscar nutritivos al capturar efectivamente a sus potenciales hermanos en el ambiente uterino”.

Referencia: Locomotion is not a privilege after birth: Ultrasound images of viviparous shark embryos swimming from one uterus to the other. Ethology, 2018. https://doi.org/10.1111/eth.12828

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