Existe un refrán que reza: “es mejor dar que recibir”. Ahora, luego de un estudio, investigadores han corroborado su certeza. En este caso, luego de realizar un par de experimentos, un grupo de investigadores ha descubierto que la felicidad asociada a mostrar generosidad es más duradera que la alegría de recibir algo deseado.

Al respecto, los investigadores plantean que si bien la felicidad que experimentamos luego de algún evento específico disminuye cada vez que se repite, este fenómeno parece no ocurrir cuando somos generosos con alguien más.

Somos más felices al ser generosos que al recibir un regalo

Hay pocas experiencias tan placenteras como hacer feliz a alguien más. Al menos, esta fue la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores de la Universidad de Chicago tras llevar a cabo dos experimentos.

Específicamente, los investigadores descubrieron que la felicidad es más duradera cuando somos generosos en comparación con otras situaciones, como cuando recibimos algún regalo.

En un primer experimento, se trabajó con 96 estudiantes universitarios. A todos se les dio un total de 5 dólares cada día por 5 días. Sin embargo, mientras que a unos se les indicó que debían gastar el dinero en ellos mismos, al resto se les solicitó que lo gastaran en otras personas, bien sea haciendo una donación de caridad o dejando el dinero en un frasco de propinas.

De esta manera se descubrió que la felicidad de las personas que gastaron el dinero en sí mismas fue disminuyendo progresivamente en el lapso de los 5 días de duración del experimento. Mientras tanto, los niveles de felicidad reportados por el grupo que debió gastar el dinero en otras personas se mantuvo igual de fuerte tanto al inicio del experimento como al final.

Por otro lado, en el segundo experimento, se trabajó con 502 personas que debían jugar 10 rondas de un juego de rompecabezas de palabras. Por cada ronda, los participantes ganaban 0,05 dólares, que podían conservar o gastar en una organización benéfica de su preferencia.

Al igual que en el experimento anterior, se observó que los niveles de felicidad de quienes habían preferido la generosidad se mantenían más estables que los de aquellos que habían gastado el dinero en sí mismos.

¿Por qué dar es mejor que recibir?

Nuestra felicidad es más intensa cuando somos generosos con alguien más.

Existe un fenómeno llamado adaptación hedónica que implica que la felicidad que experimentamos ante una determinada situación disminuye cada vez que se repite. No obstante, tal como lo demostraron los investigadores, las muestras de generosidad parecen ser la excepción a esta regla.

Así, en dos experimentos independientes, los investigadores demostraron que la felicidad no disminuía cuando los participantes daban sus ganancias a alguien más. En otras palabras, dar repetidamente está asociado a los mismos niveles de felicidad, en independencia de la cantidad de veces que se repita la ocasión.

Al respecto, los investigadores plantean dos posibles explicaciones. Por un lado, es posible que cada acto de generosidad sea percibido como un evento único por los participantes. Esto implica que la novedad no disminuye, por lo que la felicidad experimentada se mantiene estable.

Por otro lado, también es posible que el proceso de adaptación a la felicidad asociada a darle algo a alguien más sea más lento, ya que nos ayuda a mantener una buena reputación con los demás. Esto, a su vez, nos ayuda a reforzar nuestras conexiones sociales y el sentido de pertenecía a la comunidad.

Finalmente, los investigadores se han planteado comparar si este efecto es similar en independencia de la cantidad de dinero que está en juego y si funciona de la misma manera cuando la generosidad está dirigida a conocidos o a personas extrañas.

Referencia: Repeated getting vs. repeated giving, (2018). http://dx.doi.org/10.1177/0956797618814145