Aurora boreal en Ny Alesund, Svalbard, Noruega.

Es materia conocida que la atmosfera terrestre pierde varios cientos de toneladas de oxígeno cada día, y aunque este fenómeno se comprende en el lado nocturno del planeta, no se cuenta con un entendimiento completo de cómo ocurre en el lado diurno; lo que sí se sabe es que ocurre durante las auroras boreales.

A fin de comprender el proceso por el cual la Tierra filtra lentamente su atmósfera hacia el espacio, el observatorio de la Tierra de la NASA, ha emprendido la misión VISIONS-2 (Visualización del flujo de iones a través de la detección de átomos neutros-2).

Ubicación estratégica

El programa está establecido Ny Alesund, Svalbard en Noruega, y hay buenas razones para que esté allí: se trata del asentamiento civil más septentrional del mundo, cuenta con un puerto sin hielo durante todo el año, una moderna instalación de lanzamiento de cohetes, y durante el invierno, no hay sol que interfiera con el estudio de las auroras boreales.

Los datos recopilados por estos dos cohetes ayudarán a los científicos a comprender cómo la atmósfera de la Tierra pierde oxígeno en el espacio.

Pero esto no es todo, cada mañana, Ny Alesund pasa por debajo de un punto débil en la burbuja magnética de la Tierra, lo que se conoce como cúspide polar, el cual actúa como un embudo que canaliza el feroz viento solar hacia nuestra atmósfera superior. Eso causa la aparición de auroras y hace que los gases de nuestra atmósfera salgan al vacío del espacio.

En esta estratégica ubicación, los investigadores lanzaron recientemente dos cohetes de sondeo para investigar la pérdida de oxígeno durante las auroras.

Estos vehículos de sondeo son cohetes pequeños y específicos que pueden lanzarse rápidamente. En este caso, los dos fueron cargados con cámaras y otros instrumentos especialmente diseñados para el objeto del estudio.

Después del lanzamiento, los cohetes tuvieron unos diez minutos para hacer su trabajo en la fuente atmosférica. Las cámaras de imágenes de átomos neutros construyeron una imagen interna y externa de la fuente, y la cámara auroral documentó la aurora misma, su temperatura, intensidad y altura.

Los datos deseados

Una revisión preliminar de los datos recopilados muestra que los instrumentos funcionaron correctamente y registraron la información deseada, por lo que los investigadores catalogaron la misión como un éxito.

Uno de los cohetes de sondeo antes del lanzamiento. Aunque pequeños, estos vehículos son piezas muy sofisticadas que requieren una preparación detallada para su misión.

Al respecto, el investigador Doug Rowland, físico espacial afiliado al Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA y miembro del equipo de la misión, puntualizó:

“Creo que vimos la fuente atmosférica. Los datos aún necesitan ser analizados y escalados, pero podemos tener evidencia de ellos desde múltiples perspectivas”.

Si bien la cantidad de gases atmosféricos perdidos a diario a través de las auroras boreales puede parecer una cantidad abrumadora, en realidad se trata de algo minúsculo, un pérdida que, en cualquier caso, se contrarresta a través de la fotosíntesis que realizan todas las plantas del planeta, por lo que no se debe pensar que la atmósfera de la Tierra desaparecerá pronto.

Los científicos estiman que de mantener ese ritmo de pérdida, la Tierra retendría su atmósfera por al menos, los próximos mil millones de años.

Pero eso no quiere decir que no sea un aspecto importante. Comprender el escape atmosférico en la Tierra tiene aplicaciones en todo el universo, desde predecir qué planetas lejanos podrían ser habitables, hasta reconstruir cómo Marte perdió su atmósfera y obtuvo el desolado paisaje que exhibe en la actualidad.

Referencia: Toward Mapping the Atmosphere’s Escape from Earth. NASA Earth Observatory, 2018. https://goo.gl/fjC2Cs