Uno de los males más comunes y nocivos para la industria de las criptomonedas fue la minería ilegal de activos digitales, también conocida como crypto jacking, y un reporte reciente demuestra lo mucho que se ha esparcido.

De acuerdo con el último reporte de la empresa de ciber seguridad McAfee Labs, en el 2018 se incrementó alrededor del 4000% la práctica del crypto jacking utilizando malwares de minería.

Asimismo, el reporte indica que existieron más de 4 millones de amenazas nuevas tan solo en el tercer trimestre de este año, en comparación con las 500,000 que aparecieron en el mismo período del año pasado.

El crypto-jacking consiste en infectar los dispositivos de las víctimas sin su conocimiento o consentimiento, y utilizar el poder de cómputo de sus equipos para minar criptomonedas para sus atacantes. Al final, la víctima paga un costo altísimo por electricidad, pero no consigue ninguno de los beneficios.

En este sentido, el 2019 se ha visto empañado por numerosas estafas de crypto jacking. Los Hackers siguen innovando y consiguiendo nuevas formas de esconder malware de minería dentro de actualizaciones de software legítimas como las de Adobe y Microsoft.

Además, también hemos visto cómo cientos de miles de routers de WiFi MikroTik fueron infectados con malwares de minería en América del Sur y la India principalmente.

Por otra parte, ha quedado probado que la criptomoneda predilecta por los crypto jackers es Monero (XMR), pues sus características inherentes de alta privacidad y anonimato se vuelve casi imposible rastrearlas hasta su punto de origen.

Esperemos que el próximo año finalmente podamos detener esta práctica, pues son precisamente este tipo de acciones las que empañan el nombre de las criptomonedas y dificultan su adopción masiva al generar desconfianza en la mayoría de los usuarios potenciales de las mismas.