Un niño rohingyá carga con un pequeño mientras cruzan la frontera en Teknaf, entre Myanmar y Bangladesh, el 1 de septiembre de 2017. FOTO: Reuters. Vía: El Confidencial

Facebook, en su lucha por combatir la propagación del discurso de odio y violencia contra Myanmar, ha eliminado otras cientos de páginas y cuentas relacionadas con este conflicto.

Tal como lo anunciaron en su NewsRoom, la red social eliminó y bloqueó 425 páginas adicionales, 17 grupos, 135 cuentas de Facebook y 15 cuentas de Instagram que promovían de manera deliberada el llamado a la violencia contra la comunidad étnica de Myanmar (la antigua Birmania).

Hoy, eliminamos 425 páginas de Facebook, 17 grupos de Facebook, 135 cuentas de Facebook y 15 cuentas de Instagram en Myanmar por participar en un comportamiento inadecuado coordinado en Facebook.

De acuerdo con la información de la plataforma, entre las páginas que difundían contenido falso se encuentran fanpage de belleza, entretenimiento, que en realidad estaban vinculadas al ejército de Birmania.

Este tipo de comportamiento no está permitido en Facebook bajo nuestra política de tergiversación porque no queremos que las personas u organizaciones que crean cuentas induzcan a otros por sobre quiénes son o qué están haciendo.

Facebook informó que las páginas y grupos eliminados contaban con 2,5 millones de seguidores, de los cuales 6,400 personas pertenecían a uno de estos grupos y aproximadamente 1,300 seguían una de estas cuentas de Instagram.

Las acciones de Facebook, dan continuidad a las investigaciones sobre los crímenes en contra de Myanmar, iniciadas entre agosto y octubre de 2018, después que un informe reveló que la compañía desempeñó un papel importante en la habilitación de la violencia política en ese país.

Las noticias sobre los casos de abusos, genocidio y violación de derechos humanos en Myanmar salieron a la luz en 2009, pero se trata de una persecución violenta que data de años atrás.

La triste ‘suerte’ de los rohingyá

El conflicto por motivos religiosos y raciales, es en contra de los miembros de una étnia llamada rohingyá, representada por 1,1 millones de personas que viven aisladas y de forma discriminada en el estado de Rakhine o Arakan al oeste Myanmar.

El hecho de que Myanmar sea un país enteramente budista y los rohingá musulmanes, ha generado que sean catalogados como “inmigrantes ilegales” en su propio país.

Como consecuencia, los abusos a la étnia son cada vez peores, por lo que los rohingá debieron crear el Ejército de Salvación Rohingyá de Arakan (ARSA), para responder a los atroces ataques que van desde destrucción de aldeas, ejecuciones y otras graves violaciones a manos del ejército birmano, el Tatmadaw y otros grupos del país.

“Cuando las fuerzas de seguridad vinieron a nuestra aldea, todos los aldeanos se disculparon y les pidieron que no quemasen sus casas. Pero dispararon a la gente que había hecho esa petición”, dijo un testigo a la agencia Reuters en un informe pasado.

Actualmente los ojos del mundo miran el conflicto en Myanmar, sucesos que la ONU ha catalogado sutilmente como “un caso de limpieza étnica manual”.

“Los datos son irrefutables: las fuerzas de seguridad de Myanmar están prendiendo fuego al norte del estado de Rakhine en una campaña dirigida a expulsar a los rohingyás de Myanmar. No se equivoquen: es una limpieza étnica”afirma Tirana Hassan, directora de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional.

Por su parte, otros países y organizaciones han abierto las puertas a los refugiados. Redes sociales como Facebook se han dado a la tarea de bloquear y eliminar cuentas destinadas a divulgar cualquier desinformación, incluyendo las cuentas de autoridades de Birmania, eliminadas luego que un informe de las Naciones Unidas describiese los hechos actuales del país como crímenes de guerra y genocidio.

Refugiados rohingyá reciboendo ayuda humanitaria en Cox’s Bazar, Bangladesh, 21 de septiembre de 2017. FOTO: Reuters