La presión arterial sistólica alta, también llamada hipertensión, es un importante factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular, los accidentes cerebrovasculares y la demencia vascular, y es la principal causa de muerte y discapacidad en todo el mundo.

Durante el último medio siglo, varias clases de opciones de tratamiento farmacológico, los medicamentos antihipertensivos, han recibido la aprobación para ser prescritos para disminuir la presión arterial.

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La hipertensión y el ejercicio

Pero a medida que aumenta la carga de enfermedades cardiovasculares, el uso de medicamentos dirigidos a controlar la hipertensión también se incrementa, lo que puede conllevar a eventos adversos, ya que la cantidad de personas que toman múltiples medicamentos se agranda, representando un importante factor de riesgo para la morbilidad y mortalidad relacionada con las drogas.

La hipertensión es un importante factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular, los accidentes cerebrovasculares y la demencia vascular.

Con esto presente, cobra una relevancia significativa la promoción de intervenciones no farmacológicas, como el ejercicio, en el control de los niveles de presión arterial.

En este sentido, un metanálisis realizado por investigadores de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y de la Universidad de Stanford, revela que el ejercicio físico es tan efectivo como los fármacos recetados para bajar la presión arterial alta.

Para el estudio, los investigadores recopilaron datos de 194 ensayos clínicos que analizaron el impacto de los fármacos en la reducción de la presión arterial sistólica, y 197 ensayos que se enfocaron en el impacto del ejercicio estructurado. En total, los estudios evaluaron a 39.742 personas.

El ejercicio estructurado se clasificó como: resistencia, que incluye caminar, trotar, correr, montar en bicicleta, nadar y entrenamiento de intervalos de alta intensidad; resistencia dinámica, que incluye entrenamiento de fuerza, como los ejercicios que involucran pesas; y resistencia isométrica, como las planchas y las flexiones.

Tan efectivo como los fármacos

El equipo de investigación realizó tres series de análisis: todos los tipos de ejercicio en comparación con todas las clases de medicamentos para bajar la presión arterial; diferentes tipos de ejercicio en comparación con diferentes tipos de drogas; y diferentes intensidades de ejercicio en comparación con diferentes dosis de fármacos.

El estudio encontró que la actividad física es tan efectiva como los medicamentos antihipertensivos en regular los niveles de presión arterial.

Finalmente, los análisis se repitieron, pero solo para los participantes con presión arterial alta, ya que la mayoría de los ensayos incluyeron principalmente participantes sanos con presión arterial normal.

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Del análisis de todos esos datos, los investigadores descubrieron que una combinación de ejercicios de resistencia y entrenamiento de fuerza era igual de eficaz que los fármacos para reducir los niveles de presión arterial entre las personas con hipertensión.

Los investigadores señalaron que, a pesar de los prometedores hallazgos, los pacientes no deben abandonar los medicamentos para la hipertensión sin consultar con su médico de cabecera, y manifestaron que los pacientes deben poder comprometerse a adherirse a un programa de ejercicio regular, orientado a nivelar la presión arterial.

Referencia: How does exercise treatment compare with antihypertensive medications? A network meta-analysis of 391 randomised controlled trials assessing exercise and medication effects on systolic blood pressure. British Journal of Sports Medicine, 2018. http://dx.doi.org/10.1136/bjsports-2018-099921

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