De acuerdo a los resultados de un estudio realizado por investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia (GeorgiaTech), el intercambio de bacterias podría ayudar al pez payaso a convivir con las anémonas.

Los investigadores encontraron que el pez payaso se frota sobre la anémona en la que vive, para evitar que le pique y lo coma como lo hace con la mayoría de los peces; ese roce hace que cambie la composición de los microbios que cubren el pez payaso.

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Asociación mutualista

Los animales se benefician de asociaciones con microbios, las cuales pueden proporcionar al huésped, nutrientes y vitaminas, defensa contra potenciales patógenos, e incluso alterar su comportamiento.

La investigación ofrece un nuevo enfoque para abordar la enigmática relación entre el pez payaso y la anémona.

Aunque se cree que la mayoría de las interacciones entre microbios y huéspedes ocurren en el tracto gastrointestinal (GI), los microbios en las superficies mucosas no GI también influyen en la salud y el comportamiento del huésped.

Por ejemplo, los microbios superficiales pueden afectar la señalización química del huésped, lo que puede tener implicaciones importantes para iniciar o mantener asociaciones mutualistas entre animales.

La relación pez payaso-anémona se encuentra entre los mutualismos más emblemáticos de la naturaleza. A diferencia de la de otros peces, la capa de moco del pez payaso no desencadena las células urticantes de la anémona, permitiendo que los peces se refugien entre sus mortíferos tentáculos.

A cambio de la protección, el pez payaso repele a los posibles depredadores y proporciona a la anémona nutrientes excretados como amoníaco, azufre y fósforo, que son utilizados por las algas zooxantelas endosimbióticas de la anémona que secretan los azúcares que alimentan a la anémona y la hacen prosperar.

Recientemente, se ha demostrado que el pez payaso también obtiene carbono y nutrientes de la anémona, lo que sugiere un circuito de reciclaje químico entre el pez payaso y la anémona.

Cambios radicales

Para el estudio, los investigadores realizaron un seguimiento de 12 peces payaso en seis tanques durante ocho semanas para limpiar su moco, y a través de la secuenciación de genes, identificar los microbios contenidos en la mucosa.

A diferencia de la de otros peces, el pez payaso no se ve afectado por la mortífera acción de los tentáculos de la anémona.

Posteriormente, los investigadores agruparon los peces payaso con las anémonas y analizaron los microbios en el moco que cubría a los peces cuando fueron alojados por anémonas y cuando no.

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La investigadora Zoe Pratte, académica en la Escuela de Ciencias Biológicas del GeorgiaTech y autora principal del estudio, comentó los resultados de las pruebas:

“Su microbioma cambió. Dos bacterias que rastreamos en particular se multiplicaron con el contacto con las anémonas, pero además de eso, hubo cambios radicales”.

Los autores del estudio señalan que el ensamblaje total de microbios, lucía muy diferente en un pez payaso que fue hospedado por una anémona y uno que no.

Si bien estos resultados no resuelven la extraña simbiosis, definitivamente ofrecen un nuevo enfoque para resolver la enigmática relación del pez payaso y la anémona.

Referencia: Association with a sea anemone alters the skin microbiome of clownfish. Coral Reefs, 2018. https://doi.org/10.1007/s00338-018-01750-z

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