Netflix sigue cosechando demandas por sus series de televisión. Esta vez se trata de un ex detective que la ha emprendido contra la serie documental ‘Making A Murderer’ por acusarlo de haber sembrado evidencia a Stephen Avery y a Brendan Dassey para encarcelarlos por el asesinato de Teresa Halbach.

El ex funcionario Andrew Colborn introdujo la demanda por difamación contra Netflix argumentando que los productores del programa editaron el show para hacer que pareciera que tanto él como otros oficiales habían plantado evidencia. “Su reputación y la de Manitowoc County, en sí, ha sido difamada severa e injustamente”, dice un comunicado de prensa.

Además de Netflix como empresa, también se encuentran entre los demandados las directoras Laura Riccardi y Moira Demos, los productores Lisa Nishimura y Adam Del Deo, y la editora Mary Manhardt.

De acuerdo con el abogado de Colborn, la demanda tiene el objetivo de limpiar el nombre del detective al presentar los hechos tal y como son. En el documento se menciona que los productores omitieron hechos clave para crear la impresión de una plantación de evidencia en los casos de Avery y su sobrino.

Igualmente, se hace énfasis en que Colborn nunca fue vocero durante su relación laboral con la Oficina del Sheriff del Condado de Manitowoc, y que por ende nunca se vio involucrado en el caso de Avery y que tampoco fue una figura pública.

Más allá de una presentación de hechos

Para la defensa de Colborn, los creadores del show ‘Making A Murderer’ fueron más allá de presentar una opinión sobre el polémico caso de Avery y Dassey, manipulando testimonios de los juicios para sesgar las conclusiones de los espectadores.

Desde su estreno en 2015, ‘Making A Murderer’ se ha convertido en un show polémico que ha llegado hasta la administración de Barack Obama cuando miles de televidentes solicitaron un indulto presidencial que nunca se concedió.

¿Por qué polémico? El show muestra la gran cantidad de fallas existentes en el sistema legal de los Estados Unidos y cómo las personas pueden ser víctimas de ese sistema, llegando a implicar a un buen número de niveles gubernamentales.