El campus de la Universidad de California en Berkeley es recorrido por un robot automatizado cuya función es el reparto de alimentos a los estudiantes del plantel, el Kiwibot. En esta oportunidad, uno de ellos explotó el viernes por la tarde mientras estaba trasladando un pedido a un estudiante.

Como lo informó The Daily Californian, la compañía encargada de fabricar y administrar la flota de cien robots similares al del acontecimiento emitió declaraciones para exponer qué ocurrió exactamente.

Según Kiwi, el incendio que ocasionó la explosión del robot fue extinguido rápidamente por uno de los estudiantes que pasaban por el lugar del accidente, luego, el departamento de bomberos local término de apagarlo con espuma. Resaltan que nadie salió herido durante la explosión.

Sin embargo, la compañía prefirió suspender el servicio de entregas de sus robots hasta completar la investigación. Adelantan que la explosión espontánea pudo haber sido causada por un “error humano”: la inserción manual de una batería defectuosa en el robot.

Ese “error humano” ocasionó un desbordamiento térmico, bastante similar a lo ocurrido en el caso de los celulares Galaxy Note 7 de Samsung. Por su parte, Kiwi asegura que al realizar unos cambios en el software se podrá controlar rigurosamente el estado de las baterías, para evitar repeticiones.

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Aunque la compañía encargada de los robots autónomos confirmo que el incidente no había escalado a mayores, el video capturado por los estudiantes podría resultar alarmante para la seguridad de los asistentes al campus de la UC Berkeley.

Los KiwiBots han formado parte de la comunidad de Berkeley desde el 2017, por lo que algunos estudiantes luego del incidente realizaron vigilias con velas para el “héroe caído”, según The Daily Californian.

Sin importar lo que se diga en la comunidad, este incidente puede llegar en un momento crítico para la compañía naciente, ya que otras empresas como Starship y Postmates han anunciado o ya han puesto en práctica sus propios servicios de entrega automatizada.

Además, en San Francisco se han de implementar reglamentos para el uso de estas máquinas, como la necesidad de portar permisos y la prohibición de su uso en algunas áreas de la ciudad. Es probable que las imágenes del incidente del Kiwibot, aun sin ser graves, aumenten las preocupaciones en torno a la seguridad.

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