Las muelas del juicio carecen de función biológica en la actualidad.

A pesar de que no lo parezca, en nuestro propio cuerpo podemos encontrar evidencias de la evolución en plena marcha. Cuando una especie evoluciona, su cuerpo va cambiando progresivamente a lo largo del tiempo.

Así, para observar cambios, bien sea la aparición de un órgano nuevo o la desaparición de partes inútiles del cuerpo, se requiere el paso de muchas generaciones. Estos órganos que anteriormente tenían una función pero que, actualmente son inútiles, se conocen como órganos vestigiales y representan una prueba fehaciente de la evolución.

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En particular, en el ser humano se pueden observar varios órganos y rasgos vestigiales, tal como las muelas del juicio. Veamos cuales eran las funciones que tenían estos órganos del cuerpo humano que en la actualidad son inútiles.

¿Cuál es la función del coxis?

El coxis nos recuerda que nuestros antepasados tenían cola.

El coxis es la porción final de nuestra columna vertebral. Específicamente, el coxis es un hueso formado por la unión de las vértebras inferiores de la columna vertebral. Esta estructura es un remanente de la cola que nuestros ancestros utilizaban para equilibrarse cuando vivían en los árboles.

Sin embargo, y por más alejada que parezca esto de nuestra situación actual, todos hemos tenido cola en algún momento de nuestras vidas. En etapas tempranas de desarrollo, durante el embarazo, los embriones humanos tienen una cola. Sin embargo, poco a poco el cuerpo absorbe este apéndice hasta hacerlo desaparecer.

Aun así, nos queda un recuerdo de esta cola: el coxis. De hecho, hay casos raros de bebés que nacen con cola por diversas razones. Más allá de todo esto, nuestro coxis actual solo representa un recuerdo de la morfología de nuestros antepasados, pues en la actualidad no cumple ninguna función en particular.

¿Por qué se nos pone la piel de gallina?

Esta función del cuerpo actualmente carece de sentido.

A todos se nos ha puesto la piel de gallina alguna vez en la vida. Esta reacción, llamada piloerección, representa un reflejo de nuestra piel caracterizada por la contracción involuntaria de los músculos erectores del pelo. Así, nuestros vellos se erizan y la piel adopta un aspecto específico, con pequeñas protuberancias.

Esta reacción suele ocurrir ante una variedad de estímulos. Sin embargo, el frío es uno de los principales detonantes de la piel de gallina. En la actualidad, la piloerección no tiene ninguna función particular.

No obstante, esto funcionaba para nuestros antepasados que tenían pelaje. Así, cuando nuestros antepasados sentían frío, se producía la piel de gallina haciendo que el vello se mantuviera erguido, aislando la piel de la temperatura para evitar daños.

También, esta reacción representaba una respuesta de defensa ante amenazas. Al mantenerse el vello erguido, nuestros antepasados lograban verse más grandes y amenazantes ante los adversarios. No obstante, a lo largo de la evolución, perdimos el pelaje y esta función corporal dejó de tener utilidad real.

Nuestras orejas son una evidencia de la evolución

Así se ve el tubérculo de Darwin.

Nadie puede dudar de la utilidad de nuestras orejas. Sin embargo, hay aspectos específicos de las orejas humanas que en la actualidad carecen de función biológica. Por ejemplo, hay personas que pueden mover sus orejas, gracias a que son capaces de mover sus músculos auriculares.

No obstante, en el ser humano, los músculos auriculares son completamente inútiles. Mientras que estos músculos le permiten a algunos animales mover sus orejas como una antena parabólica para detectar algún sonido, los seres humanos y otros primates simplemente mueven su cabeza en la dirección del sonido a detectar.

Por tanto, más allá de lo jocoso que pueda resultar ver a alguien moviendo sus orejas, los músculos auriculares en el ser humano carecen de función biológica. En la misma línea, hay rasgos en las orejas de algunas personas que también carecen de funciones específicas en la actualidad.

Por ejemplo, algunas personas tienen un pequeño bulto en el borde superior de la oreja llamado tubérculo de Darwin. Esto es el remanente de una articulación que tenían nuestros antepasados que les ayudaba a girar la parte superior de sus orejas para cubrir la abertura de los oídos.

De igual forma, hay personas que tienen un pequeño agujero en el seno preauricular, justo en la unión entre la cara y las orejas. En la actualidad, este agujero es completamente inútil; sin embargo, algunos científicos creen que este orificio es un vestigio de cuando nuestros antepasados tenían agallas.

¿Cuál es la función de las muelas del juicio?

Estas muelas eran más útiles para nuestros antepasados que para el ser humano moderno.

Las primeras muelas empiezan nos empiezan a salir cuando tenemos seis años aproximadamente. Luego, a los 12 años, empieza a emerger un segundo grupo de muelas. Posterior a ello, muchas personas, a los 20 años, empiezan a notar el surgimiento de un tercer grupo de molares: las conocidas muelas del juicio.

Así, las muelas del juicio pueden aparecer de diversas formas: a veces salen normal, a veces emergen torcidas y, en ocasiones, no tienen espacio suficiente para salir. Incluso, hay personas a las que nunca les salen las muelas del juicio.

La mayoría de las veces, es necesario retirar quirúrgicamente estas molares, ya que nuestras mandíbulas no tienen espacio para ellas. Esto se debe a que a medida que evolucionamos y empezamos a comer alimentos cocidos, nuestra mandíbula se hizo cada vez más pequeña.

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En este caso, las muelas del juicio nos permitían desgarrar la carne cruda al alimentarnos. De esta forma, al evolucionar, estas enormes muelas perdieron su función y, más que necesarias, suelen representar un dolor de cabeza para las personas.

No obstante, hay casos en los que las muelas del juicio funcionan bien; por lo que esta parte del cuerpo se encuentra en una zona gris en lo que respecta a partes vestigiales del cuerpo humano. De lo que si no queda duda es que estas muelas eran más útiles para nuestros antepasados que para el ser humano moderno.

Referencias:

  1. A Case of Bilateral Postauricular Sinuses. https://www.doi.org/10.7874/kja.2012.16.2.99
  2. Mastoid: A vestigial function in humans?. https://doi.org/10.1016/j.mehy.2011.12.006

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