Una nueva investigación podría ayudar a cambiar la forma en que pensamos que se forman los tornados. Las nuevas mediciones de los tornados ocurridos en Oklahoma y Kansas, sugieren que los vientos arremolinados de estas tormentas se desarrollan primero cerca del suelo.

Esa afirmación es contraria a la teoría aceptada durante mucho tiempo, la cual sostiene que los vientos de los tornados nacen a varios kilómetros de altura y después bajan en la superficie de la Tierra.

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Nacimiento de un tornado

Las tormentas eléctricas supercelulares que pueden generar tornados, se forman cuando una poderosa corriente ascendente de aire cálido y húmedo, queda atrapada bajo una capa de aire más frío y seco.

Estos hallazgos podrían tener implicaciones importantes en la forma en que los meteorólogos emiten advertencias de tornados.

Esa es una condición inherentemente inestable, pero el otro ingrediente necesario para que se formen los tornados es la cizalladura del viento: vientos rápidos que mueven las masas de aire y hacen que giren horizontalmente. El aire que se eleva a través de la supercélula puede inclinar la rotación de horizontal a vertical, creando las condiciones para que se forme un tornado.

Pero el momento mismo del nacimiento del tornado sigue siendo en gran parte esquivo. Los tornados pueden formarse en tan sólo 30 a 90 segundos, por lo que la investigación sobre cómo comienzan está limitada por no estar en el lugar correcto en el momento adecuado, y registrar cómo nace un tornado.

Pero utilizando un radar Doppler de escaneo rápido montado en la parte trasera de un camión, los investigadores analizaron cuatro tornados, incluido un monstruoso tornado conocido como El Reno, que ostenta el récord como el más ancho jamás medido: 4,2 kilómetros.

En el suelo antes que en el cielo

En estos análisis, los científicos notaron algo extraño cuando compararon las mediciones de radar que rastreaban la velocidad del viento, con cientos de fotografías y videos de El Reno tomados por cazadores de tormentas: el embudo de la tormenta ya estaba en el suelo varios minutos antes de los datos del radar, lo cuales fueron tomados a unos 250 metros del suelo.

Los resultados de la investigación podría ayudar a cambiar la forma en que pensamos que se forman los tornados.

El equipo de investigación volvió a analizar las mediciones de radar tomadas a ras de piso, y encontraron una rotación rápida cerca del suelo antes de que apareciera más arriba, un patrón que se confirmó en los otros tres tornados estudiados.

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Los investigadores sugieren que estos hallazgos tienen implicaciones importantes en la forma en que los meteorólogos emiten advertencias de tornados.

Esto se debe a que los pronosticadores suelen depender de las mediciones de las velocidades del viento en las nubes. Debido a que es posible que el viento ya esté girando a velocidades peligrosas cerca del suelo, las advertencias meteorológicas podrían tardar en hacer sonar la alarma, una dilación que puede medirse en pérdidas humanas.

Referencias:

Rapid-Scan Mobile Radar Observations of Tornadogenesis. American Geophysical Union fall meeting, 2018. https://agu.confex.com/agu/fm18/meetingapp.cgi/Paper/432399

Increasingly powerful tornadoes in the United States. EarthArXiv, 2018. https://doi.org/10.31223/osf.io/wpkt9

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