Mientras Pekín y Washington trabajan para resolver la crisis comercial que actualmente afecta a las dos naciones, Tesla se ha movido rápidamente para ofrecer precios más bajos de su Model S (US$ 15,200) y el Model X (US$ 9,400). El coche más económico del fabricante, el Model 3, actualmente está disponible para reserva en China, sin embargo, los primeros envíos se llevarán a cabo a partir del primer trimestre del 2019.

La decisión de China y la reacción de Tesla, se producen después de que Donald Trump anunció en su cuenta de Twitter hace dos semanas que el gobierno asiático reduciría los aranceles de importación para coches. Este anuncio fue seguida de una reunión de Trump con el presidente Xi Jinping con motivo de la Cumbre del G20, que generó cierto revuelo entre los miembros del gabinete estadounidense por los cambios que surgirían a partir de allí.

Anteriormente, Tesla había subido los precios de sus coches a raíz del incremento del arancel a un 25 por ciento. Sin embargo, como informamos en noviembre, la empresa de Elon Musk decidió reducir brevemente estos precios y correr con las consecuencias del porcentaje de impuesto restante debido a los reportes de disminución de ventas de sus coches.

Asimismo, Tesla alcanzó un acuerdo para construir una fábrica en China, lo que quiere decir que su objetivo es producir coches desde el propio país asiático y eludir completamente el pago del arancel de importación. Pese a ello, el inicio de la producción de la ‘Gigafactory’ está programado para finales del próximo año.

Las ventas de coches en China se han reducido considerablemente durante el último año, lo que representa la caída más importante en 30 años. Gran parte de esta debacle se debe a la guerra comercial con EE.UU, pero también surge a raíz del enfriamiento de la economía china tras muchos años de crecimiento sostenido.