En los últimos años, los investigadores han observado con preocupación cómo han ido aumentando los niveles de acidificación de los océanos. Al respecto, recientemente, un equipo de investigadores ha analizado la influencia de este fenómeno sobre el ecosistema en Ischia, Italia.

De esta manera, se sugiere que la acidificación del agua de nuestros océanos, producida por las emisiones de dióxido de carbono relacionadas a la actividad humana, podría tener un impacto más devastador del que se creía anteriormente.

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Se evalúa en vivo y directo el impacto de la acidificación sobre la vida marina

Son muchos los estudios que se han realizado en épocas recientes sobre la acidificación de los océanos. No obstante, la mayoría de estas investigaciones son realizadas en un laboratorio. Esto restringe la capacidad de los científicos de evaluar el impacto real de este fenómeno sobre los ecosistemas marinos.

Por ejemplo, se ha encontrado que los niveles de acidificación de las aguas afectan las capacidades olfativas de los peces, haciéndolos más propensos al ataque de los depredadores. Asimismo, se ha descubierto que el aumento de la acidez de las aguas afecta negativamente la vida de los cangrejos azules desde sus primeras etapas de desarrollo.

Sin embargo, al analizar este fenómeno en vivo y directo, es decir, desde los mismos ecosistemas, el problema se vislumbra aún más grave. Esta fue la conclusión a la que llegaron un grupo de investigadores que evaluaron docenas de especies que viven en lugares con diferentes niveles de acidez.

Específicamente, el estudio se llevó a cabo en las áreas circundantes a los respiraderos de dióxido de carbono volcánico, en Ischia, Italia. Allí, los investigadores, además de evaluar los cambios en la diversidad ecológica relacionados a la acidificación, analizaron ciertos rasgos de los animales marinos, como los patrones de alimentación y las tendencias de desarrollo, que cambiaron en atención a los niveles de acidez del agua.

De esta forma, se observó que los caracoles de mar eran cada vez más pequeños en la medida en la que los niveles de acidez aumentaban. Específicamente, bajo estas condiciones, sus caparazones tardan más en crecer, además de ser más delgados y frágiles. Esto, por muy inocuo que pueda parecer, puede alterar el ecosistema, ya que estos caracoles son de suma importancia para la cadena alimentaria. Así, algo tan básico como esto, puede influir negativamente sobre las poblaciones de peces.

La acidificación de los océanos afecta gravemente la biodiversidad

En los lugares donde los niveles de acidez son mayores, la diversidad de especies marinas es inferior.

A grandes rasgos, el estudio demostró que en las zonas donde hay mayores niveles de acidificación, coexiste una menor cantidad de especies marinas. Esto implica una menor diversidad, lo que afecta gravemente al ecosistema. En este sentido, el aumento de la acidez del agua ha desplazado a diversas especies, como los corales, afectando el ecosistema marino.

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En este caso, solo pocas especies que son resistentes a estas condiciones pueden hacer vida en aguas con altos niveles de acidez. Esto se traduce en una pérdida de la biodiversidad y en el aumento de la inestabilidad ecológica en los océanos. No obstante, debemos recordar que se trató de un estudio localizado.

Esto quiere decir que las consecuencias de la acidificación en los océanos podrían ser mucho más amplias de lo encontrado. Finalmente, dada la afectación del ecosistema, los investigadores aseguran que estas condiciones, además de traducirse en la pérdida de la biodiversidad, podrían amenazar la seguridad alimentaria de las poblaciones que dependen de los productos del mar, además del turismo y otras industrias relacionadas a los océanos.

Referencia: Functional biodiversity loss along natural CO2 gradients, (2018). https://doi.org/10.1038/s41467-018-07592-1

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