Los geólogos han propuesto que la era de los humanos constituye una nueva época en la historia de la Tierra: el Antropoceno, la era de los impactos de la humanidad en el planeta.

Un equipo de investigadores de varias instituciones en el Reino Unido y Sudáfrica, llegó a la conclusión de que el pollo de engorde ofrece una evidencia acertada del impacto de la humanidad en el planeta. La explosión en el cultivo de pollos y los rápidos cambios en la forma de las aves debido a la cría selectiva, los convierten en un marcador inequívoco de nuestro tiempo.

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Nuestro amor por el pollo

Para el estudio, los investigadores observaron cómo los humanos han alterado la biosfera, partes de la Tierra donde existe la vida, sugiriendo que el pollo de engorde es un excelente ejemplo de los cambios que hemos producido en el planeta.

Alrededor de 60 mil millones de pollos se sacrifican cada año, una tasa de acumulación de cadáveres sin precedentes en el mundo natural.

Por ejemplo, el pollo de engorde es por mucho, el ave con la mayor población del planeta, registrando cifras que varían entre 21 y 23 mil millones de pollos vivos, más que cualquier otro vertebrado terrestre.

Para poner en contexto, la segunda especie aviar de mayor población en el mundo es la quelea de pico rojo, y hay sólo 1.500 millones. Hay tantos pollos que su masa corporal es mayor que el de todas las otras aves combinadas.

El moderno pollo de engorde, la variedad cultivada para el consumo humano, difiere mucho de su ancestro salvaje; de hecho, el pollo moderno es incapaz de sobrevivir y reproducirse en la naturaleza.

Aunque los pollos fueron domesticados hace unos 8000 años, han experimentado cambios especialmente marcados desde que la agricultura intensiva despegó a mediados del siglo XX.

Los pollos de hoy en día se han creado para comer sin parar, lo que les permite crecer hasta alcanzar el tamaño deseado en sólo cinco a nueve semanas, y a medida que crece, sus partes carnosas superan a sus órganos, incluidos el corazón y el hígado, haciendo imposible que muchos sobrevivan hasta la edad adulta.

Más allá de la humanidad

Más de 60 mil millones de pollos se sacrifican cada año, una tasa de acumulación de cadáveres sin precedentes en el mundo natural. Todos estos pollos se cocinan y se consumen, y sus huesos se desechan.

El pollo de engorde es el vertebrado terrestre con la mayor población del planeta, en cualquier momento hay entre 21 y 23 mil millones de pollos vivos.

Ciento de miles de millones de huesos de pollo terminan en los vertederos, donde las condiciones sin oxígeno tienden a momificar la materia orgánica. Eso significa que estos restos óseos tienen el potencial de fosilizarse y permanecer preservados durante millones de años.

Si debido a guerras nucleares, pandemias, o por los efectos del calentamiento global la humanidad no sobrevive, sugieren los investigadores, la próxima forma de vida dominante probablemente desenterrará nuestros vertederos y encontrará evidencia de nuestro amor por el pollo.

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Si bien puede resultar inquietante la idea de que los restos de pollo sea un sello distintivo de nuestro tiempo en la Tierra, otras opciones no suenan mucho mejor.

También dejaremos atrás océanos de plásticos, fertilizantes y depósitos radioactivos como prueba de cómo la “inteligente” humanidad trató el planeta. Si todo sigue como va, ese será nuestro legado.

Referencia: The broiler chicken as a signal of a human reconfigured biosphere. Royal Society Open Science, 2018. https://doi.org/10.1098/rsos.180325

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