Actualmente, las pruebas de ADN están a disposición de cualquier persona.

En los últimos años, las ventas de pruebas caseras de ADN se han impulsado notoriamente. Cada día son más y más las personas que desean conocer su información genética. En este sentido, las personas están interesadas en conocer cómo funcionan sus genes y a qué riesgos genéticos podrían estar sujetos.

Sin embargo, este conocimiento podría tener un lado oscuro. De acuerdo a los resultados de un estudio reciente, los datos genéticos, más allá de ser informativos, pueden ser transformadores. En este caso, se observó que las personas que conocían su información genética experimentaban cambios en el funcionamiento de su organismo.

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Las pruebas de ADN afectan el comportamiento de las personas

El conocimiento es poder. Al menos a esta fue la conclusión a la que llegó un equipo de investigadores tras realizar un experimento. En particular, se observó que recibir información genética, puede cambiar el comportamiento de las personas, modificando el funcionamiento de su organismo.

Para concluir esto, los investigadores tomaron muestras de ADN de más de 200 personas. Posteriormente, los participantes fueron divididos en dos grupos; uno de ellos ejecutó una prueba de ejercicio en una caminadora, mientras que el otro recibió una comida pequeña.

Una semana después, los participantes repitieron las pruebas correspondientes, pero, esta vez, antes de llevar a cabo la tarea, se les proporcionó información respecto a los resultados de la prueba genética que se les había realizado. Sin embargo, estos resultados no eran reales.

A algunos del grupo de ejercicio se les indicó que tenían un gen que les restaba capacidad aeróbica; mientras tanto, al resto se les dijo que tenían un gen que les hacía más resistentes. Por su parte, a la mitad de las personas que debían comer, se les dijo que estaban predispuestos a la obesidad, pues tenían un gen que disminuía las sensaciones de saciedad. Finalmente, al resto de los participantes se les indicó que tenían un gen que les hacía más sencillo experimentar saciedad, protegiéndolos contra la obesidad.

Luego de ello, se observó que el rendimiento de las personas en las pruebas cambió significativamente en función de la información genética que habían recibido.

La información genética podría funcionar como un placebo

Se observó que los resultados de las pruebas de ADN afectaron el comportamiento de las personas y el funcionamiento de su cuerpo.

En líneas generales, se observó que tras recibir determinados resultados sobre su composición genética, los participantes mostraron cambios importantes en su desempeño durante el experimento. Los participantes que creían que tenían poca capacidad aeróbica, encontraron mayores dificultades al correr y se rindieron con mayor facilidad.

Por su parte, aquellos que creían que tenían un gen que les hacía más resistente, hicieron ejercicios sin mayores problemas. En la tarea de alimentación, las personas que creían tener un mayor riesgo de obesidad reportaron niveles de saciedad similares a los informados en la prueba previa.

Mientras tanto, aquellos que creían que estaban protegidos contra la obesidad, reportaron saciarse con menos comida. Aún más, se observó que los niveles en sangre de la hormona asociada a la saciedad eran 250% mayores que en la prueba anterior.

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En atención a esto, los investigadores concluyen que la información genética puede tener un impacto importante sobre el funcionamiento del cuerpo. Esto funciona como una especie de efecto placebo. En este caso, la información genética puede cambiar nuestro comportamiento, lo que afecta el funcionamiento del organismo.

Por tanto, es imperante destacar el efecto de conocer la información genética sobre las personas, ya que esto podría tener un impacto sobre su salud; esto es especialmente importante ahora que las pruebas genéticas están a la mano de cualquier consumidor.

Referencia: Learning one’s genetic risk changes physiology independent of actual genetic risk, (2018). https://doi.org/10.1038/s41562-018-0483-4

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