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Kenneth Rogoff, antiguo economista del Fondo Monetario Internacional (FMI), catalogó al Bitcoin (BTC) como un “boleto de lotería” en un artículo para el medio británico The Guardian.

Hablando sobre el colapso actual del mercado de criptomonedas, el Profesor de la Universidad de Harvard conectó que el sentimiento actual de los entusiastas de las criptomonedas indica que el mercado cripto podría “explotar en los próximos 5 años, llevándolo hasta los 5 o 10 billones de dólares”.

Asimismo, comentó que la volatilidad de esta clase emergente de activos, indica que el declive histórico del Bitcoin desde los US$ 20,000 hasta menos de US$ 3,500 no es “motivo para caer en pánico”.

Sin embargo, Rogoff también fue lapidario con la narrativa de que el Bitcoin es “oro digital”, asegurando que su valor a largo plazo “es más probable que sea de US$ 100 que US$ 100,000″.

De esta forma, el economista aseguró que, a diferencia del oro, el uso del Bitcoin se limita a las transacciones, lo que lo vuelve mucho más vulnerable a un colapso.

Adicionalmente, el proceso de verificación de transacciones demanda mucha energía y es muy poco menos eficiente que el de los sistemas que se basan en autoridades centralizadas como los bancos centrales. Sobre todo este asunto, comentó:

“La forma correcta de pensar acerca de las criptomonedas es considerándolas billetes de lotería que pagarán en un futuro distópico en el que son utilizadas en estados fallidos, o tal vez en países donde sus ciudadanos ya han perdido toda noción de propiedad privada. No es casual que Venezuela, un país tan disfuncional, sea el primero en emitir una criptomoneda respaldada por el estado”.

En este sentido, naciones “contrariadas” como Cuba, Corea del Norte, Somalia, Siria, Rusia, Libia e Irán están inclinándose hacia el uso de las criptomonedas para sortear las sanciones económicas impuestas por otras naciones.

Además, reportes indicaron que el gobierno de Corea del Norte estaba lavando criptomonedas y convirtiéndolas a dinero fiduciario para evadir las sanciones norteamericanas, mientras que Irán incluso considera emitir su propio activo digital.