Bajo la superficie, en las profundidades de la biosfera, existe un ecosistema increíblemente vasto de formas de vida subterráneas que los científicos apenas están empezando a comprender.

Un trabajo colaborativo de científicos, que se prolongó por más de una década, ha revelado cómo miles de millones de microorganismos, a pesar del calor extremo, carencia de luz, escasez de nutrientes y una gran presión, viven por debajo del subsuelo de la Tierra.

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Ecosistema en las profundidades del planeta

Como parte de esta investigación, los científicos del Deep Carbon Observatory, calcularon el tamaño de este misterioso tesoro de vida, y encontraron que es mucho más grande de lo que esperaban.

Esta es una especie de metanobacteria encontrada en muestras recopiladas a 2 km por debajo del lecho del Océano Pacífico, frente a la costa de Japón.

Para tal fin, el equipo reunió docenas de estudios que analizaron muestras obtenidas de perforaciones de entre 2,5 y 5 kilómetros en la corteza terrestre, tanto en el fondo marino como en el interior de los continentes. A partir de esos datos, los investigadores construyeron un modelo del ecosistema que impera en las profundidades del planeta.

Las estimaciones obtenidas revelaron que el tamaño de la biosfera profunda alcanza de 2 a 2,3 billones de kilómetros cúbicos, casi el doble del volumen de todos los océanos. Estos datos también mostraron que aproximadamente el 70 por ciento del número total de microbios en el planeta viven bajo tierra.

En total, estos microorganismos representan alrededor de 15 a 23 mil millones de toneladas de carbono, cientos de veces más que la masa de carbono de todos los seres humanos.

Adicionalmente, los investigadores indican que ocultas en esas profundidades, dos tipos de microbios, las bacterias y las arqueas, dominan el ecosistema subterráneo. Entre ellas hay millones de tipos distintos, la mayoría aún por descubrir o caracterizar.

En la Tierra y más allá

Estas formas de vida no sólo son inusuales por su apariencia y hábitat, sino por la forma real en que se encuentran, con ciclos de vida increíblemente lentos y prolongados en escalas de tiempo casi geológicas y, en ausencia de luz solar, subsisten con cantidades escasas de energía química que obtienen de su entorno rocoso.

Este nematodo no identificado se encontró en el fondo de una mina de oro en Sudáfrica, a unos 1,4 kilómetros por debajo de la superficie.

Esta llamada “materia oscura” microbiana expande dramáticamente la perspectiva sobre el árbol de la vida. Los investigadores creen que este ecosistema podría responder muchas preguntas sobre los límites de la vida en la Tierra, y más allá.

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Hallazgos de este tipo no sólo promueven la idea de que la vida profunda podría existir en otras partes del universo, ocultos en los oscuros análogos de la biosfera de otros mundos, sino que también ponen a prueba nuestra definición de lo que realmente es la vida.

Los autores señalan que esta investigación sobre los microorganismos de la biosfera profunda, ha revelado una gran cantidad de información novedosa, pero también aporta una apreciación mucho mayor de lo mucho que todavía tenemos que aprender sobre la vida subsuperficial.

Referencia: The biomass and biodiversity of the continental subsurface. Nature Geoscience, 2018. https://doi.org/10.1038/s41561-018-0221-6

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