Los viajes espaciales pueden tener efectos negativos sobre la salud de los astronautas.

Es bien sabido que los viajes espaciales y el tiempo de estadía en el espacio pueden afectar el organismo humano. Por ejemplo, se ha demostrado que los huesos humanos pierden densidad en el espacio y que, gracias a los altos niveles de la radiación, los riesgos de desarrollar cáncer aumentan.

Sin embargo, recientemente se ha identificado un tipo específico de células humanas que no se ven afectadas tras los viajes espaciales. Esto representa un avance respecto al objetivo de conocer los efectos de los viajes espaciales sobre la salud humana.

Así es como el caos celular fortalece nuestro sistema inmunológico

Las células B del sistema inmunológico mantienen su funcionamiento en los viajes espaciales

Viajar al espacio puede tener efectos dañinos sobre el cuerpo humano. En particular, se ha observado que los viajes espaciales disminuyen la densidad ósea de los astronautas, aumentan los riesgos de cáncer e incrementan el flujo de líquidos hacia la cabeza de los tripulantes de las naves espaciales.

A fin de evaluar la factibilidad de emprender largas estadías en el espacio, los investigadores deben conocer a cabalidad el efecto de las condiciones en el espacio sobre la salud de los astronautas. En esta línea, recientemente, se ha descubierto que un tipo particular de células humanas no se ven afectadas por las condiciones espaciales.

Para ello, se examinó de cerca a 23 astronautas durante seis meses, antes, durante y después de su estadía a bordo de la Estación Espacial Internacional. De esta manera, se descubrió que las células B, del sistema inmunológico, no se ven afectadas por los viajes espaciales.

Específicamente se observó que a pesar de las condiciones en el espacio, la cantidad de glóbulos blancos en el cuerpo de los astronautas se mantuvieron estables durante la misión a bordo de la Estación Espacial Internacional. Esto significa que la producción de anticuerpos se mantuvo estable favoreciendo las respuestas inmunológicas ante virus y bacterias.

En este sentido, todo parece indicar que nuestro sistema inmunológico nos mantiene bien protegidos contra posibles infecciones en el espacio. Adicionalmente, esto podría significar que las vacunas mantienen su efectividad a pesar de las condiciones de los viajes espaciales. No obstante, aún quedan factores por evaluar.

Nuestro sistema inmunológico nos mantiene protegidos en el espacio

El sistema inmunológico de los astronautas los mantiene protegidos durante los viajes espaciales.

Los viajes espaciales, en especial los de larga duración, están relacionados con una mayor cantidad de estrés físico y mental que puede afectar la salud de los astronautas. Esto, junto a condiciones tales como altos niveles de radiación y cambios inducidos por la microgravedad, podrían tener un impacto negativos sobre el sistema inmunológico de los astronautas.

No obstante, tal como lo demostró un estudio reciente, las células B del sistema inmunológico no se ven afectadas por los viajes espaciales y las largas temporadas en el espacio. Estas células se corresponden con el principal mecanismo de defensa contra patógenos externos como las bacterias.

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Por tanto, los investigadores creen que es posible que nuestro sistema inmunológico podría seguir siendo igual de efectivo a pesar de las condiciones espaciales. Esto quiere decir que estaríamos protegidos ante bacterias que pudiesen estar fuera del planeta Tierra.

Sin embargo, aún se necesitan otros estudios para derivar conclusiones definitivas. En torno a esto, los investigadores plantean que en la medida en la que más sepamos sobre el funcionamiento del sistema inmune en el espacio, será más sencillo establecer medidas preventivas ante posibles infecciones.

Referencia: B-cell homeostasis is maintained during long duration spaceflight, (2018). https://doi.org/10.1152/japplphysiol.00789.2018

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