Una extensa investigación realizada por The New York Times (NYT) ha revelado sobre la forma en que algunas aplicaciones móviles recopilan datos de ubicación de los usuarios en todo momento, para posteriormente compartirlos con diversas compañías que los aprovechan para enviar publicidad.

El NYT logró identificar a personas específicas solo siguiendo algunos patrones de ubicación, encontrando además que una app de iOS estaba enviando estos datos precisos a al menos 40 compañías diferentes.

Hasta ahora, sabemos que nuestros datos de ubicación son anónimos. Sin embargo, en el informe del NYT se afirma que es posible rastrear las diferentes ubicaciones de los usuarios para identificarlos y aprender información valiosa sobre ellos. En este sentido, la publicación asegura:

Al menos 75 compañías reciben datos de ubicación precisos y anónimos de aplicaciones cuyos usuarios permiten que los servicios de ubicación obtengan noticias y el clima local u otra información (…) Esta información de ubicación se utiliza para atender a anunciantes, puntos de venta minoristas e incluso los fondos de cobertura que buscan información sobre el comportamiento del consumidor

Una de las situaciones más alarmantes descritas en el informe tiene que ver con el hecho de que las compañías publicitarias utilizan estos datos de ubicación, proporcionados por los desarrolladores, para dirigir anuncios de abogados ‘especializados en accidentes’ a una gran cantidad de usuarios en hospitales.

Los investigadores descubrieron que la ubicación de los usuarios fue registrada al menos 1 vez cada 21 minutos en el período de 4 meses que duró la investigación. En este sentido, afirman que a pesar de que las compañías publicitarias no pueden dirigirse a un individuo en específico, la información exacta de ubicación crea un riesgo innecesario de privacidad para los usuarios.

En el informe también se revela que la compañía IBM comparte datos de ubicación con firmas de fondo de cobertura con la promesa de ofrecer datos e informes actualizados, sin embargo, los investigadores consideran que los datos podrían utilizarse para crear publicidad en detrimento de la privacidad de las personas.