Dado el fenómeno de la resistencia a los antibióticos, los investigadores se esfuerzan por crear cada vez más y mejores antibióticos a fin de luchar contras las infecciones que atacan al ser humano. En este caso, un equipo de científicos ha usado una toxina presente en el veneno de una avispa para crear un potente antibiótico.

Si bien el veneno de los insectos como las avispas y las abejas pueden ser altamente tóxicos para el ser humano, poseen propiedades antimicrobianas. Sobre la base de esto, los investigadores han creado una variante de un péptido presente en el veneno de las avispas que potencialmente puede acabar con una especie de bacterias llamada Pseudomonas aeruginosa.

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De veneno tóxico a potente antibiótico

Muchos organismos producen péptidos que forman parte de su sistema de defensa inmunológico. A fin de luchar contra el peligroso fenómeno de la resistencia a los antibióticos, científicos de todo el mundo se han esforzado por adaptar estos péptidos para desarrollar antibióticos potentes.

En este caso, un equipo de investigadores aislaron un péptido presente en una especie de avispas sudamericanas, llamada Polybia paulista, a fin de aprovechar sus propiedades antimicrobianas. Específicamente, este péptido es lo suficientemente pequeño, con tan solo 12 aminoácidos, como para crear variantes relacionadas que pueden ser lo suficientemente potentes para matar microbios sin ser toxicas para el ser humano.

Adicionalmente, este péptido tiene una estructura helicoidal alfa, lo que implica que interactúa con las membranas celulares, por lo que tiene el potencial de romper las membranas de las células bacterianas, matando a los microbios.

Así, en un primero momento, los investigadores desarrollaron unas cuantas variaciones del péptido original y evaluaron el efecto de estos cambios sobre su estructura. Posteriormente, se puso a prueba su efectividad contra siete cepas bacterianas y dos de hongos, a fin de evaluar que tan potente puede llegar a ser en términos de acción antimicrobiana.

De esta manera, se identificaron las proporciones óptimas de aminoácidos necesarios a fin de garantizar la potencia antimicrobiana de las variantes desarrolladas en el laboratorio.

El péptido tiene el potencial de acabar con peligrosas infecciones

Una de las variantes del péptido, al ser administrada en altas dosis, logra eliminar completamente la infección en tan solo cuatro días.

Luego de esto, los investigadores evaluaron la toxicidad de los péptidos, para lo que los expusieron a células renales embrionarias humanas que se cultivaron en el laboratorio. Adicionalmente, se seleccionaron las mejores variantes para evaluarlas en ratones infectados con Pseudomonas aeruginosa. Esta especie de bacterias es responsable de infecciones en las vías respiratorias y en el tracto urinario.

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Así, descubrieron que el péptido cumple su cometido de disminuir los niveles de infección. Incluso, una de las variantes, al ser administrada en altas dosis, logra eliminar completamente la infección en tan solo cuatro días. Esto resulta prometedor teniendo en cuenta que no es un efecto que se observa en otros antibióticos.

Por tanto, los investigadores se han propuesto continuar desarrollando otras variantes que tengan el potencial de acabar con las infecciones usando dosis inferiores. Esto haría posible el desarrollo de mejores antibióticos que podrían curar infecciones potencialmente mortales para el ser humano.

Referencia: Peptide Design Enables Reengineering of an Inactive Wasp Venom Peptide into Synthetic Antiplasmodial Agents, (2018). https://doi.org/10.1002/slct.201800529

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