La tecnología de reconocimiento facial representa actualmente la base de las plataformas de seguridad más controvertidas de China. El país actualmente cuenta con más de 200 millones de cámaras para vigilar a la población, superando más de 4 veces a las cámaras que EE.UU tiene habilitadas con el mismo propósito.

Además de permitir el monitoreo de la seguridad en las calles para atrapar criminales, los sistemas de reconocimiento facial chinos permiten hacer seguimiento a los musulmanes iugures del país y avergonzar a infractores mostrando sus rostros en grandes carteles.

Aunque nada asegura que este tipo de actividades sean adoptadas por el Gobierno de EE.UU, una coalición de expertos en tecnología ha dado un paso al frente para advertir sobre los riesgos de adoptar este tipo de vigilancia. Se trata de AI Now, un grupo vinculado a la Universidad de Nueva York, que cuenta entre sus filas con empleados de Google y Microsoft.

En un reporte publicado ayer, el grupo solicitó a los gobiernos una regulación para el uso de las tecnologías de reconocimiento facial basadas en Inteligencia Artificial (IA) antes de que las libertades civiles se vean amenazadas. En este sentido, el informe asegura:

Dicha regulación debe incluir leyes nacionales que requieran una supervisión estricta, limitaciones claras y transparencia pública. Las comunidades deben tener el derecho de rechazar la aplicación de estas tecnologías tanto en contextos públicos como privados. La mera notificación pública de su uso no es suficiente, y debe haber un umbral alto para cualquier consentimiento, dados los peligros de la vigilancia masiva continua y opresiva.

En el documento, los expertos de AI Now plantean su preocupación por el uso del llamado ‘reconocimiento de afecto’, cuyo sistema identifica las emociones en los rostros de las personas a través del aprendizaje automático.

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Por su parte, Brad Smith, presidente de Microsoft, manifestó algunas de las preocupaciones de AI Now durante una ponencia en Brookings Institution. El ejecutivo aseguró que es importante que para 2019 los gobiernos comiencen a regular esta tecnología, para evitar que dentro de cinco años los sistemas de reconocimiento facial se extiendan hasta representar un problema social más.

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