A todos, en algún momento de nuestras vidas, nos ha tocado mostrar algo de vulnerabilidad. Bien sea a la hora de hablar de nuestros sentimientos, pedir algún favor o pedir disculpas; todos hemos sido vulnerables al menos una vez. No obstante, por lo general, la mayoría de las personas suelen rechazar en sí mismas este aspecto de su cualidad humana.

Por el contrario, cuando vemos a alguien mostrarse vulnerable, pensamos que se trata de una persona muy valiente. Así, existe una dualidad respecto a la vulnerabilidad; en los demás es un rasgo de valentía, pero en nosotros mismos es un signo de debilidad, por lo que la ocultamos y la rechazamos. Veamos qué hay detrás de este curioso fenómeno.

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Nos esforzamos arduamente por ocultar la vulnerabilidad propia

La vulnerabilidad es una condición inherente al ser humano. Todos tenemos sentimientos, cometemos errores y necesitaremos la ayuda de alguien en algún momento de la vida. Sin embargo, muchas personas se esfuerzan arduamente por esconder su propia vulnerabilidad.

Curiosamente, cuando vemos a alguien siendo vulnerable ante otros, pensamos que está demostrando un acto de valentía. Sin duda alguna, para mostrarse vulnerable se requiere de valentía, pues son muchos los riesgos que se corren.

Así, podemos terminar afectados emocionalmente, criticados o rechazados. No obstante, lo más interesante del caso es que a la hora de juzgar la vulnerabilidad, solemos ser sumamente estrictos con nosotros mismos, pero positivos con los demás.

A fin de investigar esto, un equipo de científicos llevó a cabo un experimento. Para ello, invitaron a un grupo de participantes a participar en una serie de situaciones, tanto reales como hipotéticas, que implicaban mostrar cierto grado de vulnerabilidad. Por ejemplo, se les solicitaba que se imaginaran admitiendo un error o confesándole sus sentimientos a otra persona.

Posteriormente, los participantes debían evaluar el grado de valentía que requerían dichos comportamientos. En algunos casos, los participantes debían ser los protagonistas de la situación; en otros, la situación sería protagonizada por otra persona. De esta manera, se observó que los participantes reportaban que cuando era otra persona quien se mostraba vulnerable, eran mayores los niveles de valentía demostrados.

En pocas palabras, las personas consideraban que cuando eran otros los que mostraban vulnerabilidad, se requería de mucho más coraje. En contraparte, cuando la vulnerabilidad era mostrada por ellos mismos, los juicios eran mucho más severos.

Somos más amables ante la vulnerabilidad de los demás que con la de nosotros mismos

Las personas suelen hacer lo que sea con tal de no mostrarse vulnerables ante los demás.

Tal como vemos, la vulnerabilidad es un tema difícil para las personas. En este caso, se ha observado que las personas, al ver que otro está siendo vulnerable, demuestra su valentía. Sin embargo, cuando nosotros mismos somos quienes nos mostramos vulnerables, solemos emitir juicios severos  desprestigiando nuestro actuar.

De acuerdo a los expertos, esto se relaciona a la distancia a partir de la cual nos colocamos frente a diversas situaciones y los niveles de interpretación que se desprenden de esa posición. Es decir, todo depende del grado de acercamiento, bien sea físico o psicológico, a partir del cual nos posicionamos respecto a las situaciones.

De esta forma, en la medida en la que la situación es más cercana a nosotros, los niveles de interpretación son más bajos; a partir de esto, se desprenden juicios más severos. Entonces, cuando el nivel de interpretación es inferior, nos centramos en ciertos detalles y factores de la situación, en detrimento de nosotros mismos.

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Por ejemplo, al imaginar que debemos expresar nuestros sentimientos, nos centramos en detalles como lo adecuado de nuestro comportamiento y las probabilidades de rechazo. Sin embargo, al ser testigos de este mismo comportamiento en otra persona, prestamos mayores niveles de atención al contexto. Esto se traduce en interpretaciones más amables.

En este sentido, los expertos recomiendan prestar atención a las diferencias entre los juicios que emitimos sobre otras personas y los que emitimos sobre nosotros mismos a fin de encontrar un equilibrio. En resumidas cuentas, todos somos humanos y se requiere de la misma valentía para mostrarse vulnerable, en independencia de si se trata de otras personas o de nosotros mismos.

Referencia:  Beautiful mess effect: Self–other differences in evaluation of showing vulnerability, (2018). http://dx.doi.org/10.1037/pspa0000120

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