El gusto fue el sentido más predominante en la mayoría de los grupos lingüísticos.

A pesar de que la ciencia ha determinado que tenemos más de cinco sentidos, por lo general, las personas consideran que la vista, el olfato, el tacto, la audición y el gusto son nuestros únicos sentidos. De todos estos, en cada persona predomina un sentido; mientras algunas personas son más visuales, otras pueden ser más auditivas.

A este respecto, siguiendo los resultados de una investigación reciente, nuestro sentido predominante depende del lenguaje que utilizamos y la cultura a la que pertenecemos. En líneas generales, se encontró que en las culturas occidentales predomina que el sentido más importante es la vista, mientras que en otros grupos sociales el sentido predominante es el gusto.

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Se pone a prueba la predominancia sensorial

En el pasado, Aristóteles planteó una jerarquía de los sentidos. Específicamente, propuso que la vista era el sentido más importante, seguido de la audición, el olfato, el tacto y el gusto. Esto puede parecer intuitivo, bajo la premisa de que así funciona la mente humana. Sin embargo, nuestro antiguo filósofo pudo haberse equivocado.

El tema de la predominancia de los sentidos ha sido complicado de estudiar; esto se debe principalmente a que la mayoría de las investigaciones que se han hecho sobre las experiencias sensoriales se han llevado a cabo en culturas occidentales. Sin embargo, un equipo de investigadores decidió estudiar la capacidad de codificación sensorial de varias culturas que utilizan distintos lenguajes.

La capacidad de codificación sensorial hace referencia a la precisión con la que el lenguaje refleja las sensaciones experimentadas. En este caso, si todas las personas utilizaran una misma palabra para describir una experiencia sensorial específica, como algún olor o sonido, la calificación de codificación de esa palabra sería 1.

Por su parte, si se utilizaran palabras completamente distintas para describir una misma experiencia, la puntuación sería de 0. En pocas palabras, en la medida en la que se obtienen puntajes mayores, las palabras son más precisas para transmitir información sensorial.

De esta manera, un equipo de investigadores liderado por Asifa Majid, del Instituto Max Planck de Psicolingüística, desarrolló un estudio en el que se trabajó con culturas que utilizan 20 lenguajes distintos, incluyendo el lenguaje de señas. Específicamente, se evaluó la capacidad de codificación de palabras que reflejan colores, sabores, texturas, sonidos, formas y colores.

Diferentes culturas le dan mayor predominancia a un sentido en particular

Para las personas de habla inglesa, el sentido de la vista fue el de mayor predominancia.

A fin de determinar la relación entre el lenguaje y la predominancia de alguno de los sentidos, los investigadores llevaron a cabo un estudio a gran escala en el que se incluyeron 20 grupos culturales que emplean distintos tipos de lenguaje. Tras esto, se encontraron resultados interesantes.

Tal como se esperaba, las culturas de habla inglesa, le daban una mayor importancia a la percepción del color, seguido de la percepción de formas. Esto quiere decir que en estos grupos lingüísticos el sentido de mayor predominancia es la vista. Sin embargo, solo otros cinco grupos lingüísticos consideraron que la vista era uno de los sentidos más importante.

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De hecho, el sentido de mayor predominancia en la mayoría de las culturas estudiadas fue el gusto, ya que logró la calificación mayor en 11 de los 20 lenguajes puestos a prueba. Por ejemplo, en Lao, el gusto obtuvo una puntuación perfecta. Esto quiere decir que todas las personas que hablan Lao usan exactamente las mismas palabras para describir experiencias sensoriales relacionadas al sentido del gusto.

En resumen, se demostró que nuestras experiencias sensoriales y la predominancia de alguno de los sentidos dependen del lenguaje que utilizamos y de la cultura a la que pertenecemos. Por tanto, los investigadores concluyen que la capacidad de alguno de los sentidos para describir el mundo se relaciona más a la forma de hablar de las personas y al grupo social al que pertenece, más que a la biología en sí misma.

Referencia: Differential coding of perception in the world’s languages, (2018). https://doi.org/10.1073/pnas.1720419115

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