Científicos informan sobre un gran avance en la investigación con células madre, y su descubrimiento provino de una fuente poco probable: la jalea real.

El hallazgo que podría tener importantes implicaciones para los tratamientos médicos que involucran la regeneración de células humanas.

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Un almíbar excepcional

La jalea real es una sustancia gelatinosa secretada por las abejas obreras para alimentar a la abeja reina y sus larvas.

Cuando la colonia requiere de una nueva abeja reina, ya sea porque la actual está débil, anciana o muerta, las abejas nodrizas eligen varias larvas pequeñas y las alimentan con grandes cantidades de jalea real.

En los experimentos realizados, la royalactin funcionó como se esperaba: desencadenó una respuesta celular que hizo que las células madre se auto renovaran.

Este tipo de alimentación desencadena el desarrollo de la morfología de la reina, incluidos ovarios completamente desarrollados necesarios para poner huevos.

La abeja reina crece más que las otras abejas en la colmena, lo que significa que termina con sustancialmente más células en su cuerpo, a pesar de ser genéticamente similar a sus hermanas.

Se cree que la jalea real incrementa el recuento de células al desencadenar de alguna manera un aumento en las células madre: células que se encuentran en al principio de su desarrollo y que aún no se han diferenciado en células especializadas.

Fuera de la colmena

Enfocados en examinar qué efectos podría tener la gelatina fuera de una colmena de abejas, un equipo de investigación de la Universidad de Stanford descubrió que el compuesto activo en la jalea real, la royalactin, evita que las células madre se diferencien o crezcan en versiones maduras de, por ejemplo, células musculares o de la piel.

A pesar de ser genéticamente similar a sus hermanas, la abeja reina crece más que las otras abejas en la colmena.

Esto significa que a medida que continúan creciendo y multiplicándose, crean más células madre, lo que aumenta su potencial terapéutico.

Los investigadores explican que debido al papel que desempeña la royalactin en la formación de la abeja reina, y los rumores que le atribuyen propiedades regenerativas en humanos, tenía sentido probarlo en células madre.

Para ello, los autores del estudio utilizaron células madre embrionarias de ratón para sus experimentos.

Manteniendo su estado original

Las células madre embrionarias son potentes, pero volubles. Cuando se cultivan en laboratorio, suelen abandonar su estado de células madre y diferenciarse en células especializadas; pero mediante la adición de moléculas que inhiben la diferenciación, se ha logrado mantener las células en su estado original.

Para tener una nueva abeja reina, las abejas nodrizas proporcionan grandes cantidades de jalea real a un grupo de larvas.

Los investigadores encontraron que la adición de royalactin evitó que las células madre embrionarias se diferenciaran, incluso sin los inhibidores.

En los experimentos realizados, la royalactin funcionó como se esperaba: desencadenó una respuesta celular que hizo que las células madre se auto renovaran; es decir, cuando las células se dividieron y se multiplicaron, todas permanecieron como células madre.

Hallazgo promisorio

El descubrimiento abre la posibilidad de nuevas vías a la pluripotencia y nuevas formas de mantener a las células madre en su estado original, hasta que sean necesarias para futuras terapias.

Los autores del estudio esperan que el descubrimiento lleve a avances en los tratamientos médicos basados ​​en células madre.

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La idea es que un paciente que se está recuperando de un derrame cerebral, un ataque cardíaco, una úlcera estomacal o padezca la enfermedad de Alzheimer, podría recibir una cánula en el área y permitir que crezcan más células madre allí, lo que podría acelerar la recuperación.

Por supuesto, que este tipo de terapias está lejos de la realidad, y se necesitará mucha más investigación para descubrir el verdadero potencial de los hallazgos de este estudio, pero sin duda se trata de un gran avance en ese sentido.

Referencia: Honey bee Royalactin unlocks conserved pluripotency pathway in mammals. Nature Communications, 2018. https://doi.org/10.1038/s41467-018-06256-4

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