Una serie de piedras preciosas recuperadas en los campos de ópalo de Australia han resultado ser, no sólo fósiles opalizados, un hallazgo en sí mismo extraordinario, sino los restos de un dinosaurio previamente desconocido para la paleontología.

La especie recién identificada recibió el nombre de Weewarrasaurus pobeni, en honor a Mike Poben, comerciante de ópalo quien donó los especímenes a la ciencia, y por el campo de ópalo de Wee Warra, cerca de la pequeña ciudad rural de Lightning Ridge, donde se encontraron los fósiles.

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Conociendo la especie

La existencia de Weewarrasaurus pobeni se remonta a unos 100 millones de años, en el periodo Cretácico; el dinosaurio era del tamaño de un perro labrador, caminaba sobre sus patas traseras y tenía pico y dientes para triturar vegetación.

Reconstrucción artística de Weewarrasaurus pobeni.

El único fragmento de recuperado de la criatura fue su mandíbula inferior, pero con los dientes intactos, y por sorprendente que parezca, eso ha podido revelar mucho.

Basándose en sus dientes y en la forma de la mandíbula, el investigador Phil Bell, paleontólogo afiliado a la Universidad de Nueva Inglaterra en Australia, determinó que se trataba de una pequeña especie de ornitópodo, un grupo de herbívoros que se movilizaban en manadas o pequeños grupos para su protección.

Aunque en la actualidad se distingue por un entorno seco y polvoriento, para el momento en que Weewarrasaurus pobeni existía, Lightning Ridge era una zona con exuberantes lagos y vías fluviales en los márgenes del prehistórico Mar de Eromanga.

Los restos de la abundante vida prehistórica que colmaba el área solían conservarse en el lodo, que a lo largo de miles y millones de años se convertiría en arenisca.

Este es un proceso que se puede ver en todo el mundo, pero en esta región de Australia sucedió algo más.

Un proceso singular

Cuando el mar interior comenzó a desaparecer hace 100 millones de años, la acidez en la arenisca aumentó,  lo que a su vez liberó sílice, el cual se acumulaba en pequeñas rendijas y bolsas, como los que se encontraban en los huesos de los animales.

Profesor Phill Bell, paleontólogo que dirigió el equipo de investigadores que realizó el hallazgo.

Con el paso del tiempo, a medida que los niveles de acidez disminuían, estas bolsas de sílice se endurecían hasta convertirse en ópalo, lo que daba como resultado perfectos y brillantes moldes de restos antiguos.

En ningún otro lugar del mundo se produjo un proceso de opalización tan abundante como el observado en Lightning Ridge.

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Actualmente, los investigadores trabajan con tenacidad para identificar más fósiles opalizados, una tarea difícil, ya que generalmente se encuentran fragmentados debido a la acción de la minería.

Mientras tanto, Weewarrasaurus pobeni ha recibido un nuevo hogar en el Australian Opal Center de Lightning Ridge, como un destacado actor entre su vasta colección de fósiles opalizados.

Referencia: Ornithopod diversity in the Griman Creek Formation (Cenomanian), New South Wales, Australia. PeerJ, 2018. https://doi.org/10.7717/peerj.6008

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