Los resultados de una reciente investigación realizada por científicos de la Universidad de Louisville, sostienen que las personas que viven en vecindarios frondosos y verdes, pueden tener un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas o sufrir accidentes cerebrovasculares.

Para este estudio, el primero de su tipo, los investigadores examinaron el impacto de los espacios verdes de los vecindarios en los marcadores de estrés y enfermedad cardiovascular a nivel individual.

Los océanos están absorbiendo más calor del que se pensaba

Evaluando biomarcadores

A tal fin, el equipo de investigación recolectó muestras de sangre y orina de 408 personas de diferentes edades, etnias y niveles socioeconómicos, y luego se evaluaron los biomarcadores de lesiones en los vasos sanguíneos y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Estudios previos también han sugerido que los espacios verdes del vecindario están asociados con efectos positivos en la salud, el bienestar físico y psicosocial en general.

Para determinar la densidad de los espacios verdes alrededor de las residencias de los participantes, los investigadores utilizaron el Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI, por sus siglas en inglés), una herramienta que indica los niveles de densidad de vegetación, creados a partir de imágenes satelitales recopiladas por la NASA y el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS).

Adicionalmente, se evaluaron los niveles de material particulado del aire y las mediciones de exposición en la carretera, utilizando datos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

Asociaciones evidenciadas

Luego de ajustar las variables de agrupamiento residencial, demográficas, clínicas y ambientales, los investigadores encontraron que vivir en áreas con más vegetación verde se asoció con: niveles urinarios más bajos de epinefrina, lo que indica niveles más bajos de estrés; niveles urinarios más bajos de F2-isoprostano, lo que indica una mejor salud (menos estrés oxidativo), y una mayor capacidad para reparar vasos sanguíneos.

El estudio encontró una relación entre los vecindarios con más espacios verdes y un menor riesgo de sufrir enfermedades cardiacas o accidentes cerebrovasculares.

En complemento, se evidenciaron asociaciones más fuertes entre el NDVI y la epinefrina urinaria en las mujeres, las personas que no tomaban betabloqueadores, que reducen la carga de trabajo del corazón y la presión arterial, y las personas que no habían tenido un ataque cardíaco anteriormente.

Los hallazgos fueron independientes de la edad, el sexo, el origen étnico, el tabaquismo, la privación del vecindario, el uso de estatinas y la exposición a la carretera.

El colesterol podría ser clave en la relación entre la psoriasis y las enfermedades cardiovasculares

El Dr. Aruni Bhatnagar, autor principal del estudio y profesor en el Instituto Ambiental de la Universidad de Louisville, manifestó:

“Nuestro estudio muestra que vivir en un vecindario denso con árboles, arbustos y otra vegetación verde, puede ser bueno para la salud de su corazón y vasos sanguíneos.”

De hecho, señalan los investigadores, aumentar la cantidad de vegetación en un vecindario puede ser una influencia ambiental no reconocida en la salud cardiovascular, y una intervención de salud pública potencialmente importante.

Referencia: Association Between Residential Greenness and Cardiovascular Disease Risk. Journal of the American Heart Association, 2018. https://doi.org/10.1161/JAHA.118.009117

Más en TekCrispy