Los incendios forestales liberan cantidades sustanciales de mercurio (Hg) a la atmósfera, pero una porción del metal se arraiga en las cenizas. La naturaleza fina y en polvo de este material le hace propenso a la escorrentía en ambientes acuáticos, donde los microbios pueden convertir el elemento en metilmercurio, una sustancia altamente tóxica.

Muchos estudios se han centrado en la liberación de mercurio de los bosques quemados; sin embargo, poco se sabe sobre los orígenes, la concentración, la reactividad y la biodisponibilidad de Hg en materiales de cenizas residuales en paisajes posteriores al incendio.

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Cenizas analizadas

Las cenizas de los incendios forestales pueden ser de color blanco o negro. La ceniza negra se genera a partir de quemaduras de baja intensidad, mientras que las cenizas blancas resultan de intensidades de quemaduras más altas.

La formación de cenizas de incendios forestales puede retener mercurio en formas relativamente no biodisponibles, atenuando sus efectos potencialmente adversos.

Enfocados en determinar los niveles de mercurio y su reactividad, un equipo de investigadores realizó un estudio en el que examinaron las cenizas blancas y negras resultantes de los recientes incendios forestales ocurridos en California.

Cuando los investigadores analizaron los niveles de mercurio, teniendo en cuenta la cantidad de materia orgánica perdida en la combustión, encontraron que las cenizas negras, las cenizas blancas y la vegetación no quemada de las áreas de incendios forestales contenían cantidades similares de mercurio.

Sin embargo, la mayoría de las muestras de ceniza contenían cantidades más altas de mercurio que estaba en una forma químicamente no reactiva que las muestras sin quemar.

En un experimento, los investigadores mezclaron agua del arroyo que circunda el área donde fueron recolectadas las muestras, con ceniza blanca, ceniza negra y vegetación sin quemar, durante 4 o 12 semanas.

Atenúa los efectos perjudiciales

Los análisis revelaron que el agua mezclada con las cenizas, tanto blanca como negra, presentó cantidades más bajas de mercurio y metilmercurio, en comparación con el agua que mezclada con vegetación sin quemar.

Los incendios forestales liberan cantidades sustanciales de mercurio a la atmósfera, pero una porción del metal se arraiga en las cenizas.

Estas observaciones sugieren que el mercurio contenido en las cenizas tuvo una liberación mínima y un bajo potencial de metilación.

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Por lo tanto, la formación de cenizas de incendios forestales puede retener Hg en formas relativamente no biodisponibles, atenuando los efectos potencialmente adversos del mercurio.

El investigador Alex T. Chow, coautor del estudio y académico en el Centro de Calidad Ambiental de la Universidad de Clemsom, se refirió a los resultados y comentó:

“Lo que hemos encontrando es que el material quemado en los bosques podría ayudar a retener el mercurio que, de lo contrario, se liberaría al medio ambiente.”

Referencia: Origin, Reactivity, and Bioavailability of Mercury in Wildfire Ash. Environmental Science & Technology, 2018. http://doi.org/10.1021/acs.est.8b03729

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