Típicamente, las personas con TOC se obsesionan con la limpieza, pues los gérmenes les producen elevados niveles de angustia.

Una persona con trastorno obsesivo compulsivo (TOC) no puede pasar desapercibida. Estas personas suelen mostrar comportamientos compulsivos tales como lavarse las manos en repetidas oportunidades, verificar constantemente que han cerrado las llaves de paso del gas o apagar y prender las luces obsesivamente.

La mayoría de las veces, estas personas son conscientes de que su comportamiento es excesivo e inútil, sin embargo, les resulta imposible detenerse. Al respecto, una investigación reciente ha demostrado que las personas con TOC suelen quedar atrapadas en un bucle de errores que les impide detener su conducta, a pesar de saber que deberían hacerlo.

Las personas con TOC son capaces de reconocer sus errores, pero les resulta imposible detenerse

El trastorno obsesivo compulsivo se conoce como un trastorno de ansiedad. Las personas que sufren de TOC suelen presentar obsesiones, definidas como pensamientos repetitivos y angustiantes que generan malestar emocional. Así, a fin de disminuir la ansiedad, estos pacientes suelen involucrarse en conductas ritualistas, llamadas compulsiones.

Un ejemplo típico de este trastorno es representado por las personas que desarrollan fobia a los gérmenes, por lo que se obsesionan con la limpieza y empiezan a lavarse las manos de forma compulsiva y se preocupan por mantener el entorno en perfecto orden. Todo esto interfiere de forma significativa con la vida de estas personas y quienes les rodean.

Las bases neurofisiológicas del TOC, hasta el momento, no eran lo suficientemente claras; esto deja a los pacientes con una cantidad limitada de opciones de tratamiento que, además, no suelen ser totalmente efectivos. A fin de investigar esto, un equipo de científicos ha llevado a cabo un meta-análisis a gran escala, reuniendo una gran cantidad de datos sobre el trastorno.

Específicamente, se trabajó con 10 estudios en los que se toma en cuenta información de casi 500 personas diagnosticadas con TOC. Esto les permitió a los investigadores determinar los circuitos neuronales asociados a la falta de inhibición de los comportamientos característica de este trastorno.

De esta manera, se descubrió que si bien las personas con TOC pueden darse cuenta de que su comportamiento es erróneo e inadecuado, carecen del control inhibitorio a nivel cerebral necesario para detener estas conductas. En pocas palabras, tienen la posibilidad de detectar los errores, pero esta información no llega a los circuitos neuronales necesarios para detener el comportamiento.

Es posible que el TOC, más que un trastorno de ansiedad, sea un trastorno cerebral

Tras llevar a cabo la revisión meta-analítica, los investigadores prestaron especial atención a un circuito cerebral llamado red cíngulo-opercular. Esta estructura funciona como un monitor que detecta errores en el comportamiento o la necesidad de detener alguna conducta en particular. Por tanto, se relaciona con las estructuras encargadas del proceso de toma de decisiones, ubicada en el lóbulo frontal del cerebro.

Específicamente, se observó que las personas con TOC muestran una gran activación cerebral en la red cíngulo-opercular, encargada del reconocimiento de los errores, sin embargo, la actividad en las estructuras cerebrales asociadas a la inhibición del comportamiento se muestra limitada. Esto sugiere que el vínculo entre los mecanismos de reconocimiento de errores y el sistema que se encarga de detener el comportamiento es ineficiente.

Por tanto, los investigadores sugieren que el TOC, más que un trastorno de ansiedad, podría ser un trastorno del funcionamiento cerebral. Sin embargo, aún no queda claro si estos patrones de actividad cerebral son la causa o la consecuencia del TOC. Aun así, se espera que estos resultados sean tomados en cuenta a la hora de diseñar tratamientos dirigidos a luchar contra el trastorno.

Referencia: Error-processing and inhibitory control in obsessive-compulsive disorder: a meta-analysis using statistical parametric maps, (2018). https://doi.org/10.1016/j.biopsych.2018.11.010