Un elemento de suma importancia al hablar de un óptimo desarrollo infantil es la relación madre-hijo. Diversas investigaciones han demostrado que en la medida en la que este vínculo afectivo es más fuerte, los bebés se van desarrollando de mejor manera.

Hasta el momento, los estudios sobre el tema se han centrado en el desarrollo del vínculo materno luego del nacimiento del bebé; sin embargo, una investigación sugiere que durante el embarazo, el cerebro de las madres se va haciendo más sensible a las expresiones faciales de los bebés, lo que fortalece la relación afectiva.

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Durante el embarazo, las madres se van haciendo más sensibles a las emociones de los bebés

Un buen vínculo madre e hijo es uno de los elementos más importantes para potenciar el desarrollo infantil. Esta estrecha relación no se produce de forma instantánea, sino que se va desarrollando desde el embarazo hasta después del nacimiento. Al respecto, son muchas las investigaciones que se han llevado a cabo en torno al desarrollo del vínculo materno luego del alumbramiento.

No obstante, es poco lo que se sabe sobre el proceso de formación de esta relación afectiva durante el embarazo. A fin de comprender este fenómeno, un equipo de investigadores trabajó con 39 mujeres embarazadas, con edades comprendidas entre los 22 y los 39 años de edad. Específicamente, las madres fueron evaluadas en dos oportunidades: durante el tercer trimestre del embarazo y entre tres a cinco meses luego del nacimiento.

Durante la evaluación, las madres ejecutaron una tarea de procesamiento facial en tanto se medía su actividad cerebral a partir de un electroencefalograma. De esta forma, las participantes fueron expuestas a cuatro bloques de 40 caras, tanto de bebés como de adultos, mostrando expresiones faciales asociadas a distintas emociones.

Esto les permitió identificar los cambios en los patrones de activación cerebral de las madres desde el embarazo hasta unos meses después del nacimiento, prestando especial atención a la relación entre esto y el desarrollo del vínculo afectivo madre-hijo.

Así, se descubrió que el incremento de la activación cerebral asociada a los gestos faciales de bebés durante el embarazo y luego de este, se relacionan con un vínculo afectivo más fuerte con sus hijos luego del nacimiento.

El cerebro de las madres va cambiando desde el embarazo

A modo de síntesis, se descubrió que durante el embarazo se producen cambios a nivel cerebral, asociados a la sensibilidad de las madres ante los gestos de los bebés, lo que fortalece el vínculo madre-hijo.

Asimismo, se encontró que estos cambios reflejan procesos de atención automática, en lugar de procesos de atención deliberada; esto quiere decir que, sin darse cuenta, durante el embarazo, las madres se van haciendo más sensibles a las emociones reflejadas a través de los gestos faciales de los bebés.

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Por tanto, los investigadores concluyen que el embarazo es una etapa de transición caracterizada por una gran plasticidad neuronal que suele manifestarse a partir del incremento de la sensibilidad de las madres hacia los gestos de los bebés; en la medida en la que este efecto se hace más marcado, la relación afectiva entre la madre y los hijos se hace aún más fuerte.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la investigación contó con algunas limitaciones; por ejemplo, se trabajó con una muestra de madres muy pequeña y con características particulares. Por tanto, a futuro, los investigadores se han planteado otros estudios a fin de comprender la comunicación neuronal asociada al reconocimiento emocional de las madres hacia los gestos de los bebés.

Referencia: Changes in Cortical Sensitivity to Infant Facial Cues From Pregnancy to Motherhood Predict Mother–Infant Bonding, (2018). https://doi.org/10.1111/cdev.13182

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