Estos resultados demuestran que los procesos evolutivos pueden ponerse en marcha rápidamente ante cambios ambientales.

Los cambios ambientales obligan a los organismos a evolucionar y adaptarse a ellos para sobrevivir. En este sentido, es válido pensar que estos cambios evolutivos pueden ser imperceptibles pues, para que ocurran, deben pasar miles de años. Sin embargo, las lagartijas pueden ser una muestra de cómo los organismos se adaptan rápidamente para hacerle frente a los cambios en el entorno.

En este caso, un equipo de investigadores ha analizado y comparado los cambios evolutivos de una especie de lagartijas que, en poco tiempo, dependiendo de su localización geográfica, han desarrollado características distintas para hacerle frente a sus depredadores.

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Las lagartijas evolucionaron para evitar el ataque de las hormigas de fuego

Para estudiar las respuestas evolutivas de los organismos a los cambios ambientales, los investigadores toman en cuenta las características de una misma especie en diferentes localizaciones. Sobre la base de esta premisa, a fin de estudiar la influencia de los cambios ambientales y la introducción de especies invasoras, un equipo de investigadores ha analizado las características diferenciales de una especie de lagartijas en función de las amenazas que deben enfrentar en sus diferentes hábitats.

De esta manera, se estudiaron las lagartijas provenientes de 13 diferentes hábitats que ocupan más de 1.600 kilómetros de territorio en Estados Unidos, tras lo que se descubrieron los mecanismos que les permiten a estos animales adaptarse a diferentes clases de amenazas.

Específicamente, se observó que las lagartijas que viven en hábitats donde aún las hormigas de fuego no han invadido, estos animales dependen de su camuflaje; por su parte, las lagartijas que viven en lugares donde este tipo de hormigas son comunes, dependen de otras características físicas para sobrevivir.

En entornos donde no hay hormigas de fuego, para evitar otros depredadores, las lagartijas permanecen quietas y se camuflan con el entorno, gracias a su coloración. Esto les permite evitar el ataque de depredadores tales como las aves, que dependen de la visión para cazar.

Sin embargo, en hábitats invadidos por hormigas de fuego, este mecanismo de defensa cambia; esto se debe a que la quietud y el camuflaje no son estrategias efectivas contra estos insectos que rápidamente pueden acabar con la vida de las lagartijas.

Aún no se saben las implicaciones de estos cambios evolutivos

Si bien estos cambios pueden ayudar a las lagartijas a sobrevivir de las hormigas, pueden hacerlas más vulnerables a otros depredadores.

Tras comparar las características físicas de una especie de lagartijas que habita un espacio geográfico amplio en los Estados Unidos, los investigadores han descubierto algunos cambios evolutivos que se han producido en esta especie gracias a la introducción de especies foráneas, como las hormigas de fuego.

A modo de síntesis, se observó que las lagartijas que viven en lugares que no han sido colonizados por estos insectos, dependen principalmente de su camuflaje para sobrevivir. Por otro lado, las lagartijas que habitan entornos invadidos por las hormigas de fuego, responden de forma distinta a estos depredadores.

En lugar de permanecer quietas, estas lagartijas han desarrollado extremidades más largas, lo que les permite correr a gran velocidad para huir de las hormigas. Asimismo, se observaron cambios en su respuesta fisiológica al estrés. En particular, se descubrió que estas lagartijas producen más corticosterona, lo que favorece su respuesta de huida.

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Dados estos cambios evolutivos, los investigadores concluyen que las modificaciones ambientales, especialmente la introducción de especies invasoras, pueden hacer que las especies desarrollen nuevos mecanismos en aras de sobrevivir. Estos cambios específicos en las lagartijas, de acuerdo a los resultados del estudio, pueden haber comenzado hace unos 80 años o menos.

Sin embargo, aún se desconocen las implicaciones de este proceso evolutivo. Si bien estos cambios pueden ser beneficiosos, pues ayudan a las lagartijas a sobrevivir al ataque de las hormigas, también pueden aumentar su vulnerabilidad ante otros depredadores, como las aves. No obstante, no se tiene total certeza sobre esto, por lo que se esperan más investigaciones en torno al tema.

Referencia: Presence of an invasive species reverses latitudinal clines of multiple traits in a native species, (2018). https://doi.org/10.1111/gcb.14510

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