El aumento de la temperatura de los océanos debido al cambio climático, no sólo afecta a los organismos pequeños como los corales, sino que también tiene un impacto en los grandes depredadores.

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad Macquarie en Australia, encontró que un aumento de la temperatura del agua de sólo 3 grados centígrados, alteró el comportamiento de las crías de tiburones.

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Lateralidad evidenciada

Los resultados de la investigación muestran que los tiburones bebés incubados a las temperaturas pronosticadas para fines de siglo, tenían preferencias de giro muy diferentes en comparación con los tiburones criados en las temperaturas actuales.

Los tiburones ayudan a mantener el equilibrio en los hábitats oceánicos asegurando que la diversidad de la vida marina prospere.

La investigadora Catarina Vila-Pouca, académica en el Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad Macquarie y autora principal del estudio, explicó:

“De manera similar al cerebro humano, el cerebro de los tiburones tienen dos hemisferios, cada uno especializado en analizar información específica. La lateralización del cerebro es como tener una computadora con doble procesador: permite que el cerebro procese la información de manera más eficiente”.

La fuerte lateralización se asocia con una inteligencia mejorada, y con frecuencia, se manifiesta en el comportamiento. Por ejemplo, la propensión a ser zurdo o diestro observada en los humanos, o la preferencia de girar a la izquierda o a la derecha cuando se disuade una barrera, distinguida en otras especies.

Para el estudio, los investigadores incubaron huevos de tiburón en un ambiente 3 grados centígrados por encima de las temperaturas máximas promedio actuales en su hábitat en el este de Australia.

Esto simuló el extremo superior de las proyecciones para finales de este siglo, cuando se espera que los océanos sean de 1 a 3 grados centígrados más cálidos, si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan en los niveles actuales.

En estas condiciones, una primera observación fue que sólo un 60 por ciento sobrevivió a la etapa embrionaria, revelando un efecto significativo del impacto de las esperadas temperaturas.

Un mes después de que los tiburones sobrevivientes eclosionaron, fueron colocados en un laberinto y se evaluaron sus preferencias de giro, encontrando una marcada lateralidad hacia la derecha, lo que sugiere capacidades cognitivas mejoradas.

Desequilibrio ecológico

Aunque una ventaja cognitiva puede ayudar a los tiburones sobrevivientes a adaptarse al calentamiento de los océanos en las próximas décadas, los cambios resultantes podrían ser perjudiciales para los ecosistemas marinos que dominan los tiburones.

Investigadores incubaron huevos de tiburón en un ambiente 3 grados más cálido del promedio y observaron que el cambio de temperatura alteró el comportamiento de las crías.

Esto se debe a que los tiburones ayudan a mantener el equilibrio en los hábitats oceánicos al mantener bajo control las poblaciones de presas, asegurando que la diversidad de la vida marina prospere.

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Los investigadores creen que esta lateralidad manifiesta podría tener implicaciones importantes para la supervivencia, ya que es probable un impacto en la búsqueda de alimentos y parejas, así como para evitar a los depredadores.

En conclusión, los autores del estudio expresan que los resultados de la investigación proporcionan evidencia adicional de que los tiburones son susceptibles a los efectos del previsto calentamiento de los océanos.

Referencia: Incubation under Climate Warming Affects Behavioral Lateralisation in Port Jackson Sharks. Symmetry, 2018. https://doi.org/10.3390/sym10060184

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