Windows Story Remix 2

El Gobierno de Venezuela ha emitido un decreto presidencial donde anuncia que a partir del 1 de diciembre de 2018, el salario mínimo en el país sudamericano se incrementará de 1,800 a 4,500 bolívares soberanos (Bs.S). Esta medida se produce a raíz de un ajuste en el precio del Petro (moneda referencial del salario), el cual se elevó a 9,000 Bs.S.

De acuerdo con el Programa de Recuperación y Crecimiento Económico de Venezuela, presentado hace 100 días por Nicolás Maduro, el salario mínimo en la nación equivale a medio Petro. De esta forma, el ingreso mínimo mensual se incrementa un 150% en apenas 90 días.

El anuncio fue realizado por el propio Maduro desde el Palacio de Miraflores, donde además presentó un balance de los primeros 100 días del programa. Al igual que lo ocurrido en agosto, cuando el plan de recuperación económica fue anunciado por primera vez, el mandatario dijo que asumiría el pago del diferencial del salario de los trabajadores venezolanos.

De esta forma, el Ejecutivo busca evitar que el aumento salarial sea utilizado como excusa por los dueños de negocios y empresarios para aumentar el valor de los productos. Sin embargo, Maduro no precisó por cuánto tiempo mantendría el pago de este diferencial de salario.

En la alocución del presidente no se mencionaron cifras oficiales de la inflación en Venezuela, la cual se incrementó de manera exponencial durante el 2018 hasta ubicarse por encima de 833% tan solo durante el pasado mes de octubre. De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calculado que la inflación en Venezuela superará el millón por ciento cuando acabe este año.

Luego de una devaluación de más del 95 por ciento generada a mediados de este año tras la reconversión monetaria anunciada por Maduro, el bolívar soberano continúa su debacle. Sin embargo, esta vez la devaluación también ha afectado al Petro, criptomoneda que no ha tenido los resultados esperados desde su anuncio.

De momento, el mercado paralelo del dólar continúa en auge debido a los estrictos controles cambiarios del país, y la confianza del empresariado nacional se sigue extinguiendo a medida que el Estado se apropia de rincón del país.