El pasado mes de agosto, un informe de The Intercept reveló que Google estaba trabajando en un buscador web para censurar contenido en China. El informe aseguró que el proyecto, cuyo nombre en clave es ‘Dragonfly’, formaba parte del plan del gigante tecnológico por llevar su amplia propuesta de servicios al país asiático, luego de que su buscador abandonara China por las presiones del gobierno para limitar la libertad de expresión.

Luego, Google confirmó en septiembre en una audiencia ante el Congreso de EE.UU que estaba trabajando en Dragonfly, pero negó que estuviese desarrollando un motor de búsqueda complaciente con la censura de Pekín.

Más allá de la controversia que ha generado esta noticia entre los grupos de defensa de la libertad de expresión, políticos y personalidades reconocidas del mundo tecnológico, los antiguos y actuales empleados de Google han exigido la cancelación de Dragonfly, pese a que aún no se conocen detalles oficiales de parte de Google con respecto al proyecto.

Ahora, un nuevo informe de TechCrunch parece demostrar que no todos los miembros de la compañía están en desacuerdo con el plan controvertido de Google de retornar a China a través de un buscador censurado. El medio afirma que al menos 500 empleados de la compañía han firmado una carta donde respaldan el proyecto. En este sentido, fue publicado un fragmento del documento que reza lo siguiente:

Dragonfly está bien alineada con la misión de Google. China tiene el mayor número de usuarios de Internet de todos los países del mundo y, sin embargo, la mayoría de los servicios de Google no están disponibles en China. Esta situación contradice fuertemente nuestra misión, “organizar la información del mundo y hacer que sea universalmente accesible y útil”. Si bien hay algunos éxitos previos, Google debe mantener el esfuerzo de descubrir cómo llevar más de nuestros productos y servicios, incluida la búsqueda, a los usuarios chinos.

A pesar de que los argumentos lucen bastante simples, la carta también reconoce que Dragonfly representa un desafío para la compañía, y que incluso el buscador podría generar un grave daño. Más allá de esto, el grupo de 500 empleados considera que este proyecto es una oportunidad para que Google experimente con diversos enfoques con los que sus servicios puedan prosperar en China.