La placenta es la interfaz esencial entre la madre y su futuro hijo. Se desarrolla durante el embarazo y suministra al feto en crecimiento todo lo que necesita; se encarga del intercambio de desechos, protege al embrión en desarrollo y secreta hormonas y otras proteínas que aseguran un crecimiento sin obstáculos.

Muchas complicaciones, desde la preeclampsia hasta la restricción del crecimiento y la muerte fetal, no se manifiestan hasta el final del embarazo, pero la mayoría se remonta al primer trimestre y están relacionados a problemas con la placenta.

Un modelo adecuado

A pesar de su importancia en el desarrollo fetal, la placenta es un órgano poco comprendido. Esto se debe en parte a consideraciones éticas y a la falta de modelos adecuados para la investigación, ya que la placenta humana es muy diferente a la de cualquier otra especie animal.

Tejido placentario desarrollado en laboratorio por investigadores de la Universidad de Cambridge.

En un esfuerzo por revertir esas carencias, un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge, ha logrado crear un organoide análogo de tejido placentario, el cual podría servir como un modelo experimental para ayudar a comprender algunas de las complicaciones experimentadas durante el embarazo.

El equipo de investigación cultivó los modelos de placenta basándose en tecnologías que otros científicos han utilizado para fabricar modelos análogos del hígado, esófago y organoides cerebrales.

A tal fin, los investigadores aislaron células especiales llamadas trofoblastos, células madre contenidas en las vellosidades especiales de la placenta, provenientes de embarazos que por razones médicas y con aprobación ética, fueron interrumpidos entre las 6 y 9 semanas de gestación.

Posteriormente, los investigadores recopilaron un “cóctel” de varias hormonas y moléculas de señalización, creando un medio específico de nutrientes apropiados y factores de crecimiento.

En este entorno especialmente diseñado, los trofoblastos se convirtieron en un organoides análogos de tejido placentario, en sólo dos semanas.

Características típicas

Los investigadores encontraron que los organoides desarrollados actúan y funcionan como lo haría una placenta en el primer trimestre.

La placenta suministra al feto en crecimiento todo lo que necesita, lo protege y secreta hormonas y otras proteínas que aseguran un crecimiento sin obstáculos.

De acuerdo a los científicos, estos organoides tienen todas las características importantes de la placenta, al desarrollar las estructuras esperadas y producir todas las hormonas críticas y moléculas de señalización típicas de una placenta.

Una ventaja especial de estas mini placentas es su longevidad. Los investigadores pudieron probar que los cultivos de organoides seguían siendo saludables después de un año y continuaron creciendo.

Tal y como esperan los investigadores, los experimentos con estos organoides podrían ayudar a tener una mejor compresión de los trastornos del embarazo, que con frecuencia ocurren durante el primer trimestre y se relacionan con el desarrollo placentario.

Adicionalmente, contar con estos modelos podría ser crucial para revelar secretos de la infertilidad, causas de los abortos espontáneos y a determinar por qué algunos patógenos, como el virus del Zika, pueden penetrarla.

Referencia: Trophoblast organoids as a model for maternal–fetal interactions during human placentation. Nature, 2018. http://dx.doi.org/10.1038/s41586-018-0753-3