Un nuevo estudio basado en el análisis de datos satelitales, muestra que la tundra ártica en el noroeste de Alaska está siendo colonizada por una nueva especie: los castores.

Los registros históricos y estudios previos mostraban que los bosques boreales de Alaska eran el extremo norte de la especie, pero estas nuevas observaciones indican que estos animales están expandiéndose más allá de la línea de árboles y se dirigen hacia el Ártico.

Expansión detectada

Los castores son ingenieros de ecosistemas extremadamente efectivos: si un paisaje no cumple con sus expectativas, simplemente reorganizan el terreno. Para sus propósitos, estos roedores alteran la forma de los arroyos, ríos y estanques mediante la construcción de presas.

Las presas de castores (flechas) convierten una corriente de tundra en Alaska en un humedal, creando un nuevo hábitat y descongelando el permafrost subyacente.

Un equipo de investigación conformado por científicos de la Universidad de Alaska y la Universidad de Potsdam, utilizaron datos satelitales para mapear la formación y desaparición de estanques de castores en un área de 18.293 km2, en el noroeste del Ártico durante un período de 15 años.

El investigador Ken Tape, profesor en el Centro de Investigación del Agua y del Medio Ambiente de la Universidad de Alaska y coautor del estudio, comento:

“En realidad podemos ver la marca de este animal desde el espacio. Nuestras observaciones revelaron la formación de muchos nuevos estanques, lo que es muestra de la presencia inesperada de castores en el área”.

La evidencia de que los castores se encontraban en la tundra ártica inevitablemente lleva a los científicos a cuestionarse la razón que impulsa el avance de estos animales a territorios históricamente vedados.

Consecuencias en el ecosistema

Los autores del estudio piensan que el cambio climático definitivamente está influyendo. A medida que el Ártico se calienta, hay menos agua congelada, que es el hábitat principal para que los castores construyan sus refugios.

Para sus propósitos, los castores alteran la forma de los arroyos, ríos y estanques mediante la construcción de presas.

También hay más crecimiento de arbustos, lo que significa más comida y más material de construcción.

Pero más allá de las causas detrás de esta incursión al norte, y considerando que los castores se distinguen por alterar su entorno, genera incertidumbre cuales podrían ser las potenciales consecuencias de la presencia de estos animales en el ecosistema ártico.

Aunque los investigadores no pueden responder esa interrogante, saben que cuando se cambia la hidrología, especialmente cuando se acumula agua en el paisaje de la tundra, inmediatamente se produce el deshielo del permafrost.

Ese deshielo junto con el aumento de las temperaturas atribuibles al cambio climático, puede crear una especie de “oasis” donde las plantas y las criaturas que se encuentran más al sur podrían prosperar.

En otras palabras, concluyen los autores del estudio, los castores podrían estar acelerando los cambios que ya están ocurriendo en el Ártico debido al calentamiento global.

Referencia: Tundra be dammed: Beaver colonization of the Arctic. Global Change Biology, 2018. https://doi.org/10.1111/gcb.14332