La malaria, enfermedad responsable de la muerte de más de medio millón de personas al año, se propaga a través de las picaduras de los mosquitos, lo que ha llevado a diseñar e implementar una serie de medidas enfocadas en neutralizar el insecto.

Aunque se sabe que los mosquitos no son un blanco estático e inmutable, las medidas implementadas para su contención se basan en el hecho de que estos insectos tienen un área de dispersión relativamente corta. Pero los resultados de una reciente investigación revelan una escenario que podría tener un gran impacto en las estrategias para combatir la malaria.

Esta prueba de orina para mosquitos podría ayudar a rastrear la propagación de enfermedades

Migración a largas distancias

Ha habido un debate sobre qué papel que juega el viento en el desplazamiento de los mosquitos y cómo podría contribuir a los patrones de malaria arraigada en África, así como al elevado número de muertes atribuibles a la enfermedad.

La malaria, una enfermedad que se propaga por picaduras de los mosquitos es responsable de la muerte de más de medio millón de personas al año.

A fin de esclarecer estas interrogantes, un equipo de investigadores realizó una serie de pruebas con las que evidenció que las hembras adultas, la etapa de vida del mosquito en que puede transmitir la malaria, se desplazaban en corrientes de aire, favoreciendo la migración a largas distancias, un hallazgo nada alentador para los esfuerzos de control de la enfermedad.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación, en sesiones esparcidas a lo largo de tres años, elevó a alturas variables entre 40 y 290 metros de altura, donde los vientos podrían transportar a los insectos a grandes distancias, globos con trampas de redes pegajosas adheridas a la línea.

Sospechas confirmadas

Las trampas recogieron aproximadamente 460.000 insectos individuales de muchos tipos, pero entre ellos y de manera prolífica, la presencia de varias especies de mosquitos que propician la propagación de la malaria.

Entre los mosquitos atrapados, los investigadores encontraron representantes de al menos tres géneros de mosquitos notorios. De las 21 especies de Anopheles conocidas en la región, representantes de al menos siete eran transportados por las corrientes de aire.

El hallazgo podría tener un impacto en los esfuerzos de control de la enfermedad.

El equipo también encontró que la mayoría de los mosquitos hembra ya llevaban huevos. Eso significa que los insectos debieron haberse alimentado de sangre para que se desarrollaran esos huevos, lo que abre la compuerta para que el insecto sea portador del parásito de la malaria, u otro agente patógeno.

Aún no se ha determinado si los mosquitos muestreados portaban parásitos infecciosos, es un análisis que el equipo de investigación se encuentra realizando.

El viento puede trasportar microcontaminantes hasta áreas remotas y prístinas

El hallazgo da pie a nuevas interrogantes, como dónde y durante cuánto tiempo han viajado estos mosquitos o incluso, si los fuertes vientos les perjudican.

Los investigadores subrayan que este estudio sólo revela que los mosquitos se desplazan con las corrientes de aire, un hallazgo que ya genera preocupación, pero para determinar la contribución que podría tener en la propagación de enfermedades, será necesario realizar nuevas investigaciones.

Referencia: Wind-borne migration of mosquitoes and pathogens: Potential for bio-surveillance. ESA, ESC and ESBC joint annual meeting, 2018. https://goo.gl/q4sP8m

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