Para nadie es un secreto que dormir mal puede hacernos más irritables que de costumbre. Sin embargo, y por más sorprendente que pueda parecer, este fenómeno no había sido abordado por la ciencia hasta este momento. En este sentido, no quedaba claro si la pérdida de sueño ocasiona la irritabilidad o si las personas irritables, por lo general, tienen más problemas para dormir.

Sin embargo, gracias a un estudio reciente, se ha demostrado científicamente que dormir mal, así sea de forma ocasional, puede volvernos irritables. Además de esto, la mala calidad de sueño nos dificulta adaptarnos a condiciones irritantes a las que podemos estar expuestos en nuestra vida cotidiana; por tanto, nos hace más propensos a mostrar conductas agresivas.

¿Quién no se ha sentido más irritable después de una mala noche de sueño?

A fin de investigar cómo la falta de sueño afecta nuestra capacidad de lidiar con situaciones irritantes, un equipo de científicos trabajó con dos grupos de personas. Mientras el grupo control mantuvo sus rutinas habituales de sueño acostumbradas, el grupo experimental tuvo que cumplir unas pautas particulares. Específicamente, las personas del grupo experimental debieron restringir su sueño de dos a cuatro horas por noche durante dos noches.

De esta manera, el grupo control lograba en promedio siete horas de sueño por noche, mientras que el grupo control dormía unas cuatro horas y media cada noche. Estas diferencias reflejan la pérdida de sueño que solemos experimentar normalmente por situaciones cotidianas.

Asimismo, para evaluar la irritabilidad de los participantes, se les solicitó que fuesen al laboratorio, antes y después de poner en marcha las pautas indicadas, a fin de evaluar ciertos productos mientras eran expuestos a un ruido irritable. El objetivo era crear situaciones molestas a ver quiénes eran más propensos a mostrarse irritables.

Tal como se esperaba, se observó que la situación era irritable para todos los participantes. Sin embargo, aquellos que durmieron menos tiempo de lo recomendado, encontraron la tarea mucho más desagradable que los que habían dormido más tiempo.

La falta de sueño nos hace más irritables

Cuando hemos dormido mal, hasta las situaciones más cotidianas pueden generarnos altos niveles de frustración.

En resumen, los investigadores sugieren que la falta de sueño, así sea periódica, hace que las personas estén más irritables que de costumbre. Al respecto, diversas investigaciones han demostrado que la mala calidad del sueño hace que las personas sientan ansiedad y sean más propensas a deprimirse. En la misma línea, los malos hábitos de sueño pueden disminuir las emociones agradables, como la felicidad y el entusiasmo.

Sin embargo, en el estudio se encontró que dormir mal afecta particularmente la irritabilidad de las personas. Esto se debe a que la pérdida de sueño hace que las personas estén más sensibles a las condiciones desagradables que pueden presentarse en el entorno; por tanto, son más vulnerables a la frustración, lo que puede conducir a respuestas más agresivas. Además, esto es aún peor cuando se tienen sensaciones de somnolencia.

Finalmente, por el momento, los investigadores se han propuesto demostrar si esto puede extrapolarse a situaciones de la vida cotidiana; para ello, han diseñado una investigación con estudiantes universitarios. En la misma línea, se espera determinar si efectivamente la pérdida de sueño causa comportamientos agresivos que pueden poner en peligro a otras personas.

Referencia: Sleepy anger: Restricted sleep amplifies angry feelings, (2018). https://www.doi.org/10.1037/xge0000522