Diversas investigaciones han demostrado que la exposición a situaciones estresantes durante la infancia afecta permanentemente el ADN de los niños, haciéndolos más vulnerables a un sinnúmero de enfermedades durante la adultez. Sin embargo, los efectos del estrés durante la infancia sobre el desarrollo cerebral no habían sido abordados de forma exhaustiva hasta el momento.

Para investigar esto, un equipo de investigadores desarrolló un experimento con ratones en el que se demostró que el estrés afecta el desarrollo cerebral, especialmente en las hembras, aumentando los riesgos de padecer depresión, ansiedad y dificultades para prestar atención, entre otros problemas de índole psicológico.

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Se pone a prueba el efecto del estrés durante la infancia

De acuerdo a los investigadores, al comprender los mecanismos neurobiológicos que se ven afectados producto de la exposición a situaciones estresantes durante la infancia, es posible diseñar mejores estrategias de intervención que logren disminuir los riesgos de desarrollar algún trastorno psicológico a lo largo de la vida.

Con esto en mente, un equipo de investigadores de la Universidad de Brown diseñó un experimento de dos fases. En un primer momento, se trabajó con dos grupos de ratones; específicamente, el grupo experimental se conformó con ratones de cuatro días de nacidos, junto a sus madres, que se trasladaron de una jaula con todas las comodidades a un lugar donde los materiales necesarios para construir sus nidos eran escasos.

En este sentido, si bien se les proporcionó comida, las madres se veían obligadas constantemente a abandonar a las crías para conseguir materiales para construir el nido. Por tanto, las crías recibieron un cuidado menos consistente de parte de unas madres estresadas. Por otro lado, el grupo control se mantuvo siempre en un lugar en el que se cubrían todas sus necesidades.

La idea de esto era simular el estrés más común al que están expuestos los niños al crecer en un hogar en el que uno o ambos padres deben tener varios trabajos. De esta manera, se descubrió que cuando las crías de ratón criadas por madres estresadas alcanzaban la adultez, experimentaban dificultades para adaptar su conducta a los cambios en el entorno.

El estrés durante la infancia aumenta el riesgo de problemas de aprendizaje, depresión y ansiedad

Para probar esto, los investigadores entrenaron a los ratones a encontrar comida en un recipiente con un aroma y una textura particular. Luego de ello, se cambió la configuración del entorno, ocultando la comida en recipientes con cualidades distintas. El objetivo era evaluar la capacidad de aprendizaje de inversión de reglas, una situación sumamente común en la infancia que requiere de flexibilidad cognitiva, atención y otras habilidades intelectuales.

Así, se observó que los ratones hembra que experimentaron estrés durante etapas tempranas del desarrollo, demoraron más tiempo en aprender las nuevas configuraciones ambientales y cometieron más errores que los ratones del grupo control. Por su parte, este efecto no fue observado en los machos.

A fin de develar los mecanismos neurobiológicos que subyacen a este problema, los investigadores analizaron la corteza orbitofrontal de los ratones. Esta estructura está encargada del proceso de toma de decisiones, el control emocional y el seguimiento de reglas.

Esto les permitió descubrir que en las hembras estresadas existía una menor cantidad de interneuronas de parvalbúmina que en el resto de los ratones. Las interneuronas de parvalbúmina ayudan a sincronizar la actividad del resto de las células cerebrales.

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Posteriormente, estos resultados se confirmaron al activar y desactivar selectivamente este tipo de neuronas gracias a técnicas de optogenética. Por tanto, los investigadores concluyen que el estrés durante la infancia aumenta significativamente las probabilidades de que en el futuro se desarrollen problemas de aprendizaje, así como también trastornos psicológicos como ansiedad y depresión.

Sin embargo, aún queda por determinar si esto se debe por el comportamiento de las madres o por las hormonas del estrés ingeridas a partir de la leche materna; se espera profundizar sobre esto en futuras investigaciones.

Referencia: Early Life Stress Drives Sex-Selective Impairment in Reversal Learning by Affecting Parvalbumin Interneurons in Orbitofrontal Cortex of Mice, (2018). https://doi.org/10.1016/j.celrep.2018.11.010

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