La esquizofrenia es una enfermedad mental potencialmente incapacitante que actualmente afecta a unos 21 millones de personas en todo el mundo. Dados los altos índices de este trastorno, los investigadores se han dedicado a analizar sus bases biológicas y neurofisiológicas con el objetivo de desarrollar mejores métodos de prevención, además de estrategias de tratamiento más eficaces.

En esta línea, un equipo de investigadores ha identificado los cambios que ocurren en el cerebro humano cuando se desarrolla la esquizofrenia. De esta manera, se ha descubierto que, si bien en etapas tempranas de la enfermedad, el cerebro intenta compensar los daños, a la larga, el trastorno se traduce en una pérdida de la materia gris a nivel cerebral, en comorbilidad con una afectación grave en la capacidad de las neuronas para comunicarse entre sí.

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Existe una relación entre los cambios observados en la sustancia gris y la materia blanca en el cerebro de las personas con esquizofrenia

La investigación estuvo a cargo de Maria Di Biase, una estudiante de doctorado de la Universidad de Melbourne, quien, junto a un equipo de investigadores, se propuso identificar los cambios cerebrales asociados a la esquizofrenia.

Para ello, con la ayuda de un ingeniero eléctrico, los investigadores desarrollaron una innovadora técnica de análisis de imágenes basada en la tecnología de resonancia magnética, que les permitió observar la materia gris y blanca del cerebro a fin de determinar si los cambios en estos tipos de tejidos asociados a la esquizofrenia están relacionados de alguna forma.

De esta manera, capturaron imágenes detalladas del cerebro de 200 personas diagnosticadas con esquizofrenia, además de otros 150 participantes sin el trastorno. Esto les permitió descubrir que las interrupciones en la materia blanca características de la esquizofrenia están asociadas de forma estrecha con los cambios en la materia gris en la corteza cerebral de estos pacientes.

A nivel cerebral, la materia blanca tiene la función de transmitir las señales eléctricas de las neuronas, promoviendo la comunicación entre las células cerebrales. Por su parte, la sustancia gris se compone de los cuerpos neuronales. Así, los investigadores descubrieron que el desarrollo de la esquizofrenia se traduce en una pérdida progresiva de la sustancia gris en conjunto con la disminución de la capacidad de las neuronas de comunicarse entre sí.

En un principio, el cerebro trata de compensar la pérdida de sustancia gris

En líneas generales, los investigadores descubrieron que tras el desarrollo de la esquizofrenia, se producen cambios tanto en la materia gris a nivel cerebral, como en la sustancia blanca; adicionalmente, se demostró que estos cambios están relacionados y evolucionan de forma conjunta a medida que la enfermedad progresa.

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Sin embargo, algo que llamó la atención de los investigadores es que si bien en las primeras etapas de la esquizofrenia se produce una pérdida masiva de la materia gris, en un primer momento, se puede notar una mejoría en la sustancia blanca. Esto parece indicar que, en las primeras etapas de la enfermedad, el cerebro trata de compensar la pérdida de la materia gris con un aumento de la sustancia blanca, creando conexiones de mayor fortaleza para promover la comunicación entre las neuronas de la materia gris que se ha visto afectada.

No obstante, este proceso compensatorio no se mantiene a largo plazo. A medida que la enfermedad progresa y la pérdida de la materia gris se acentúa, el resto de los tejidos cerebrales se ven afectados de forma negativa. Por tanto, los investigadores sugieren poner a prueba la efectividad de tratamientos que eviten estos cambios a nivel cerebral con el objetivo de prevenir el empeoramiento de la esquizofrenia.

Referencia: Linking Cortical and Connectional Pathology in Schizophrenia, (2018). https://doi.org/10.1093/schbul/sby121

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