Uno de los objetivos principales de las terapias epigenéticas es revertir las modificaciones epigenéticas que causan el cáncer; la idea es restablecer el epigenoma normal. No obstante, una investigación reciente sugiere que los fármacos que inhiben los factores epigenéticos, podrían contribuir al crecimiento de tumores más agresivos.

Si bien en un primer momento estas terapias muestran resultados favorables, ya que pueden tener un efecto antitumoral, se ha observado que, a la larga, este tratamiento podría promover el desarrollo de un cáncer mucho más agresivo.

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Las terapias epigenéticas pretenden inhibir los cambios epigenéticos causantes del cáncer

En general, el cáncer suele ser el resultado de la acumulación de mutaciones genéticas en las células. Sin embargo, estas mutaciones no se distribuyen homogéneamente en todo el genoma; más bien, ciertas regiones son más susceptibles a almacenar mutaciones que otras. Sobre la base de esto, se han diseñado terapias epigenéticas que pretenden inhibir las mutaciones causantes del cáncer; estos fármacos regulan si el ADN está más abierto o más cerrado.

Bajo esta premisa, un equipo de investigadores adscritos al Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona, se trazó como objetivo determinar si la apertura de la cromatina, un complejo compuesto por el ADN unido a las proteínas, representa un factor de riesgo en torno a la acumulación de mutaciones genéticas.

Al hacerlo, se observó que los medicamentos administrados como parte de las terapias epigenéticas, que inhiben las modificaciones epigenéticas, pueden alterar los patrones y la cantidad de mutaciones que se acumulan en los tumores cancerígenos; esto, a la larga, puede resultar en una situación aún peor para los pacientes con cáncer.

Esto quiere decir que si bien en una primera aproximación, las terapias epigenéticas pueden mostrar efectos antitumorales óptimos, en el futuro, podrían promover la aparición y el desarrollo de tumores mucho más agresivos, lo que empeoraría el cuadro clínico de los pacientes.

A la larga, las terapias epigenéticas podrían promover el crecimiento de tumores más agresivos

Las terapias epigenéticas pretenden inhibir las mutaciones genéticas causantes del cáncer.

Las terapias epigenéticas favorecen la apertura de la cromatina; esto promueve modificaciones genéticas de gran magnitud bajo la forma de duplicaciones o inhibiciones de distintas áreas del ADN. Esto hace que las células tumorales se resientan, lo que hace que los tumores dejen de crecer, pues el factor epigenético se inhibe.

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Por tanto, es válido pensar que las terapias epigenéticas pueden ser una buena alternativa para detener el crecimiento del cáncer. No obstante, este proceso está asociado a una gran inestabilidad genética que puede resultar en la aparición de células tumorales mutadas que podrían traducirse en un cáncer de mayor agresividad.

Por último, si bien los investigadores plantean que esto no tiene por qué ocurrir en todos los pacientes, es una situación que pone sobre la mesa la necesidad de analizar más a fondo si las terapias epigenéticas son la mejor alternativa para tratar el cáncer en los seres humanos. Por el momento, se recomiendan más investigaciones, a fin de determinar a ciencia cierta qué tan seguros y efectivos pueden ser estos medicamentos.

Referencia: Loss of G9a preserves mutation patterns but increases chromatin accessibility, genomic instability and aggressiveness in skin tumours, (2018). https://doi.org/10.1038/s41556-018-0233-x

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