Encontrar otras formas de vida en el universo es una tarea pendiente para los científicos. Para lograr esto, uno de los primeros pasos es determinar las condiciones necesarias para que se desarrolle la vida. En este sentido, para que se produzca la vida tal como la conocemos, son imprescindibles una serie de elementos, tales como agua líquida, una atmósfera, oxígeno y temperaturas habitables.

Sin embargo, antes de que ocurra esto, e incluso, antes de que los planetas se formen, el universo en sí mismo debe estar preparado. Para ello, según estudios recientes, se requiere un tipo especial luz de luz ultravioleta y óptica que es irradiada desde las estrellas masivas formadas recientemente.

La luz proveniente de la formación de las estrellas ralentiza el proceso

Las fuerzas gravitacionales son vitales para la formación de las estrellas. La mayor parte de estos cuerpos celestes se desarrollan en una especie de viveros espaciales, es decir, nubes densas de moléculas en el universo que son ricas en gas y polvo. Así, a medida que estos viveros son atravesados por corrientes interestelares, en conjunto con ondas de choque gravitacionales, los materiales se van juntando en bloques de mayor densidad. Posteriormente, estos bloques colapsan gracias a las fuerzas de atracción gravitacional.

Así, estos bloques colapsados van absorbiendo los materiales que les rodean, lo que les confiere una gran velocidad de crecimiento hasta que la fusión nuclear los hace brillar con una luz muy intensa.

De acuerdo a los investigadores, esta luz estelar expulsa el gas de los protoclusters estelares densos y aislados que experimentan tasas veloces de formación estelar; esto evita que estos protoclusters se unan aún más. En otras palabras, la intensa luz desencadena un proceso de retroalimentación en el que se generan presiones tanto de radiación directa, como de radiación indirecta que disminuyen la velocidad de la formación de las estrellas.

No obstante, esto también pudiese tener su origen en las corrientes intensas de viento que se producen en las áreas circundantes al agujero negro supermasivo que se encuentran en el núcleo de las galaxias.

Sin la luz sería imposible el desarrollo de vida en el universo

En resumen, de acuerdo a los investigadores, la luz estelar producida tras la formación de las estrellas genera un tipo de presión que contrarresta la gravedad, disminuyendo la velocidad del proceso de formación de las estrellas en las galaxias.

En este sentido, si las estrellas se desarrollaran a una gran velocidad, estos cuerpos celestes se unirían formando grupos masivos, lo que emitiría una radiación demasiados intensa. De esta forma, las explosiones resultantes tendrían el potencial de esterilizar todos los sistemas planetarios circundantes, impidiendo el desarrollo de cualquier forma de vida en el universo.

De hecho, según Roland Crocker, Astrofísico de la Universidad Nacional de Australia, si esto ocurriese, sería prácticamente imposible que los planetas se formasen. No obstante, la luz ultravioleta producida durante la formación de las estrellas contrarresta la gravedad, lo que disminuye el proceso, permitiendo que la vida tenga su lugar en el universo. En pocas palabras, según los investigadores, esta luz, en conjunto con otros mecanismos de retroalimentación, permite el desarrollo de la vida en el universo.

Referencia: Radiation Pressure Limits on the Star Formation Efficiency and Surface Density of Compact Stellar Systems, (2018). https://www.doi.org/10.1093/mnras/sty2659