En una sociedad dominada por las redes sociales, donde algunos le dan mayor importancia a presentar las mejores fotos de lo que hacen y lo que comen que disfrutar el momento, un grupo de científicos ha decidido crear un robot que busca sensibilizarnos, y enseñarnos a disfrutar de la experiencia de comer.

Se trata de Arm-A-Dine, un increíble brazo robótico desarrollado por científicos de Australia e India, que con solo sujetarse a tu pecho e interpretar las expresiones de tu rostro, será capaz de alimentarte a ti o a tu acompañante.

Los investigadores pertenecientes al Laboratorio de Juegos de Exerción en la Universidad RMIT en Australia y el Instituto Indio de Diseño de Tecnología de la Información, presentaron el brazo robótico que no solo toma los alimentos de la mesa, sino que los lleva a la boca de los comensales interpretando sus expresiones faciales.

Los científicos aseguran que el objetivo de este proyecto, es hacer que la experiencia de comer sea mucho más agradable, pues actualmente se le da prioridad al proceso de preparación de la comida y no al momento.

 Presentamos Arm-A-Dine, un sistema de alimentación social aumentada que utiliza brazos robóticos portátiles unidos a los cuerpos de los comensales para alimentarlos.  

¿Cómo funciona?

Como podemos ver en la imagen Arm-a-Dine, es un brazo robótico diseñado para interactuar con dos participantes. esto con el fin de incentivar la experiencia de social.

Ambos participantes cuentan con un tercer brazo robótico que se conecta a un chaleco que se ajusta al cuerpo de los comensales. Arm-A-Dine está conectado en red a un smartphone donde se ejecuta una aplicación de reconocimiento facial para controlar el tercer brazo por las respuestas afectivas de su compañero.

Las expresiones faciales del compañero fueron previamente guardadas en la aplicación de reconocimiento facial.

Si están sonriendo, tu brazo les ofrece la comida; Si fruncen el ceño, lo entiendes. (Y si la expresión es neutral, el brazo flota ambiguamente en el medio).

Cabe destacar que esta no es una versión comercial del brazo robótico, sino un proyecto de investigación. Es por eso que sus creadores y quienes participaron en la prueba señalaron algunas fallas, como que los movimientos no eran precisos o en algunos casos el brazo “titubeaba” cuando tenía que decidir a quién alimentar.

Sin embargo, los comensales lo tomaron de una forma mucho más natural, asegurando que la experiencia fue mucho más humana.

“Lo más emocionante fue cuando el tercer brazo se movió de forma extraña en el aire. Se sentía como si el brazo nos estuviera molestando al revolotear entre nuestras bocas “.

Si deseas ver a Arm-A-Dine en acción echa un vistazo al video