A medida que las personas envejecen, aumentan las probabilidades de desarrollar ciertos tipos de enfermedades como la diabetes. Al respecto, siguiendo los resultados de una investigación reciente, los cambios en la flora bacteriana asociados a la vejez podrían desencadenar el desarrollo de diabetes tipo 2.

Específicamente, tras llevar a cabo un experimento con ratones, un equipo de investigadores descubrió que el envejecimiento se asocia a la pérdida de ciertos tipos de bacterias intestinales; asimismo, esta pérdida puede promover la adquisición de diabetes tipo 2. La buena noticia es que esto plantea la posibilidad de reestablecer la flora bacteriana a fin de disminuir los riesgos de enfermar.

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La pérdida de las bacterias intestinales puede desencadenar diabetes

Está demostrado que las bacterias intestinales tienen una gran influencia sobre diversos procesos de nuestro organismo. En esta línea, los investigadores han sospechado desde hace mucho tiempo que la flora intestinal afecta de alguna forma el envejecimiento, sin embargo, esta relación no había sido clarificada hasta el momento.

Para estudiar esto, un equipo de investigadores se dedicó a analizar qué ocurre con las bacterias intestinales de los ratones a medida que estos envejecen. De esta manera, se descubrió que lo ratones viejos tienen una menor cantidad de un tipo de bacterias llamada Akkermansia muciniphila, en comparación con los ratones más jóvenes.

Adicionalmente, se observó una disminución de otras bacterias amigables que ayudan en la descomposición de la fibra en ácidos grasos de cadena corta, tales como el butirato y el acetato. Estas moléculas sirven de señalización, tanto para las bacterias como para las células humanas, para que realicen ciertas funciones.

Específicamente, la pérdida de estas bacterias genera inflamación; posteriormente, la inflamación hace que las células ignoren las señales de la insulina, hormona encargada de procesar la glucosa.

Al ocurrir esto, se desencadena un proceso llamado resistencia a la insulina el cual es un sello característico de la diabetes tipo 2. En la misma línea, al disminuir la cantidad de bacterias, se redujo la producción de butirato, lo que produjo una reacción en cadena a partir de la que se acentuó la resistencia a la insulina.

Restaurar la flora bacteriana puede disminuir el riesgo de diabetes

Tal como lo demostraron los investigadores, el proceso de envejecimiento está asociado a la pérdida de determinadas bacterias intestinales; este fenómeno conduce al inicio de procesos inflamatorios que hacen que las células ignoren la insulina. Esto es lo que se conoce como resistencia a la insulina.

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La insulina tiene como función controlar los niveles de glucosa en sangre. Cuando se produce la resistencia a la insulina, las células del organismo no responden de forma normal a esta hormona. Esto hace que la glucosa tenga dificultades para ingresar a las células, por lo que empieza a acumularse en el torrente sanguíneo. De esta manera, se corre un gran riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

En resumen, la pérdida de las bacterias intestinales asociada al envejecimiento desencadena resistencia a la insulina lo que, a la larga, puede resultar en la adquisición de diabetes tipo 2. La buena noticia es que los investigadores plantean que la administración de un antibiótico específico puede aumentar los niveles de Akkermansia muciniphila, esto hace que las células respondan a la insulina tal como lo hacían anteriormente. Esto puede significar el desarrollo de tratamientos preventivos contra el riesgo de desarrollar diabetes en la vejez.

Referencia: Commensal bacteria contribute to insulin resistance in aging by activating innate B1a cells, (2018). https://www.doi.org/10.1126/scitranslmed.aat4271

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