Al igual que los humanos, las ardillas tienen preferencia por el tipo de alimentos que consumen, en este caso, los frutos secos. Estos pequeños animales almacenan sus provisiones para sobrevivir el invierno, y aunque se ha pensado que lo hacen al azar, una nueva investigación revela un modo de organización más complejo y activo de lo que hasta ahora se asumido.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley, revela la primera evidencia de que las ardillas organizan sus reservas utilizando una estrategia cognitiva conocida como “fragmentación espacial”, para clasificar sus alimentos, y de este modo, pueden recordar dónde encontrar lo que quieren.

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Sistema de acopio

Los científicos observaron que las ardillas almacenan hasta 10.000 nueces al año, y bajo ciertas condiciones, separan cada reserva en “subcarpetas” que podrían compararse a los de un sistema de almacenamiento de computadora, uno para cada tipo de fruto.

Los autores del estudio presumen que estas técnicas de almacenamiento maximizan la capacidad de las ardillas para recordar dónde han guardado sus golosinas más preciadas.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores utilizaron combinaciones de ubicaciones y secuencias de nueces en varios grupos de ardillas.

En un experimento, cada una de las ardillas fue alimentada con 16 nueces, una tras otra, en dos condiciones separadas: algunas fueron alimentadas en el lugar donde habían almacenado los frutos anteriormente, mientras que otras fueron alimentadas en una ubicación central, a la que tendrían que volver si quisieran otra ración.

Algunas ardillas recibieron 16 frutos en filas de cuatro, por ejemplo, almendras, luego pacanas, seguidas de avellanas y nueces, mientras que otras recibieron la misma ración, pero en orden aleatorio.

Usando el sistema de posicionamiento global (GPS), los investigadores rastrearon las ardillas desde su ubicación inicial hasta la ubicación de almacenamiento de los alimentos; luego mapearon la distribución de los tipos de frutos y los lugares de acopio para detectar patrones.

Los investigadores encontraron que las ardillas que buscaban en una sola ubicación, organizaban sus reservas por tipo de fruto, mientras que las que se alimentaban en múltiples ubicaciones evitaban deliberadamente el acopio de alimentos en áreas donde ya habían enterrado nueces.

Esta investigación revela que las ardillas tienen un modo de organización de sus reservas alimenticias más complejo y activo de lo que hasta ahora se asumido.

Una ayuda para recordar

En otras palabras, lo que los investigadores encontraron fue evidencia de “fragmentación espacial”: las ardillas colocaron nueces específicas en lugares similares para ayudarlas a recordar en qué lugar se encontraban los frutos.

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El investigador Mikel Delgado, académico en el Departamento de Psicología de la Universidad de California en Berkeley y coautor del estudio, comentó:

“Los hallazgos muestran que un acaparador de dispersión podría emplear fragmentación espacial durante la distribución de reservas, como una estrategia cognitiva para disminuir la carga de memoria y por lo tanto aumentar la precisión de la recuperación”.

Los autores del estudio presumen que estas técnicas de almacenamiento maximizan la capacidad de las ardillas para recordar dónde han guardado sus golosinas más preciadas y, al mismo tiempo, las esconden de los potenciales ladrones.

Referencia: Caching for where and what: evidence for a mnemonic strategy in a scatter-hoarder. Royal Society Open Science, 2017. https://doi.org/10.1098/rsos.170958

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