Los entornos de aguas profundas proporcionan importantes bienes y servicios que van desde el aprovisionamiento directo, hasta la regulación de los ciclos biogeoquímicos globales y el ciclo de nutrientes, que son cruciales para el funcionamiento de nuestro sistema planetario.

Por ser un hábitat complejo, remoto y de extensas dimensiones, el mar profundo sigue siendo uno de los entornos menos estudiados, y aunque se han realizado esfuerzos, muchas de las realidades que allí suceden permanecen desconocidas.

Amenaza a un entorno sensible

En este sentido, un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Barcelona, encontró evidencia de un tipo de contaminación plástica en las profundidades de los mares del sur de Europa, que ha recibido poca atención, pero que representa una amenaza a la estabilidad ecológica de ese sensible entorno: las microfibras.

Las partículas microplásticas con forma fibrosa son extremadamente delgadas y resistentes. La imagen muestra una microfibra de poliéster, uno de los materiales sintéticos más utilizados en todo el mundo.

Este tipo de partículas microplásticas con forma fibrosa se desprenden mayormente de los textiles sintéticos durante la producción o el lavado. Las microfibras sintéticas, principalmente las derivadas de poliéster, acrílico, polipropileno y poliamida, pueden ingresar al océano a través de las aguas residuales y la lluvia atmosférica.

Para el estudio, los investigadores analizaron muestras tomadas de los sedimentos de los fondos marinos en los mares del sur de Europa, específicamente en el mar Cantábrico, el Mediterráneo (mar de Alborán, mar de Cataluña, mar de Creta y mar de Levantino) y el mar Negro.

Las muestras fueron tomadas a profundidades que variaron entre los 42 metros, en la plataforma continental, hasta 3.500 metros en la planicie abisal. Este amplio rango de profundidad permitió investigar los patrones de distribución de las microfibras a lo largo del fondo marino.

Más complejo de lo pensado

El análisis de las muestras reveló un total de 202 tipos de microfibras prevalentes en el lecho marino; la longitud de estas fibras varió entre 3 y 8 milímetros y los colores más abundantes fueron: rojo (27%), blanco (23%), azul (21%) y negro (19%).

La abundancia de fibra osciló entre 10 y 70 microfibras plásticas en 50 ml de sedimento, lo que equivale a alrededor de 4.000 y 7.000 microfibras por m2 de sedimento marino.

Las microfibras representan un tipo de contaminación plástica que amenaza la estabilidad ecológica de las profundidades marinas.

El principal tipo de microfibra encontrado no era esencialmente plástico sino fibras de celulosa natural teñida, principalmente algodón y lino, y fibras manufacturadas compuestas de celulosa regenerada, como el rayón. La segunda fibra más abundante fue el poliéster, que es la fibra sintética más utilizada en todo el mundo.

Además de ser extremadamente delgadas, miden menos de 0,1 mm de diámetro, estas fibras son resistentes y se descargan principalmente a las aguas residuales de las lavadoras domésticas, las cuales pueden desprender hasta 700.000 fibras en cada carga.

Además de revelar que las contaminantes microfibras provienen de una variedad de fuentes domésticas e industriales, los resultados de este estudio muestran que la acumulación y deposición de microfibras en las profundidades marinas es más compleja de lo que se pensaba.

Referencia: The imprint of microfibres in southern European deep seas. Plos One, 2018. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0207033