La encefalopatía neonatal, un tipo de daño cerebral que se produce cuando el cerebro de un bebé no recibe suficiente oxígeno y sangre, afecta entre 2 a 8 de cada 1.000 niños nacidos y conlleva un alto riesgo de muerte o discapacidad grave.

Actualmente, los médicos no pueden evaluar con precisión la extensión del daño cerebral de un bebé recién nacido. A cualquier niño sospechoso de tener algún tipo de daño se le realiza una resonancia magnética poco después del nacimiento.

Esto permite observar imágenes en blanco y negro del cerebro y determinar si algunas áreas se ven más claras que otras, lo que puede sugerir daños. Posteriormente, los médicos usan esta información para hacer una estimación de la extensión del daño y las posibles discapacidades a largo plazo que el niño puede enfrentar.

La precisión es crucial

Pero este método no es del todo preciso y depende en buena medida del criterio individual del radiólogo. Por lo tanto, los médicos sólo pueden confirmar si un niño tiene daño cerebral duradero cuando llega a los dos años de edad, al evaluar si ha alcanzado los objetivos de desarrollo esperado, como caminar y hablar.

La exploración de la izquierda muestra el cerebro de un bebé sano, mientras que la exploración de la derecha muestra un brillo anormal en los núcleos profundos en el centro del cerebro, lo que indica daño.

En este sentido, poder contar con una medición clínica precisa del desarrollo neurológico de los neonatos, resulta crucial para diseñar las potenciales estrategias de tratamiento.

A tal fin, un estudio llevado a cabo por investigadores del Colegio Imperial de Londres, encontró que la exploración cerebral llamada espectroscopia de resonancia magnética (RM), realizada poco después del nacimiento, predijo el daño cerebral con una precisión del 98 por ciento.

En el estudio, los científicos utilizaron la espectroscopia de RM para evaluar la salud de las células cerebrales en un área llamada tálamo, que coordina una serie de funciones, incluido el movimiento, y es sensible al daño por la falta de oxígeno.

Específicamente la exploración analiza un compuesto llamado N-acetilaspartato, que en las neuronas sanas muestra niveles de 9 a 10 unidades, mientras que un nivel de 3 a 4 se considera como anómalo.

La espectroscopia de RM sólo requiere que el bebé pase 15 minutos en el escáner.

Una respuesta confiable

Entre el 29 de enero de 2013 y el 25 de junio de 2016, los investigadores reclutaron a 223 recién nacidos sospechosos de encefalopatía neonatal en siete hospitales de Reino Unido. Los bebés se sometieron a la exploración cerebral y a una evaluación detallada del desarrollo a los dos años de edad.

Contar con una medición clínica precisa del desarrollo neurológico de los neonatos, resulta crucial para diseñar las potenciales estrategias de tratamiento.

Los resultados sugirieron que la espectroscopia de RM realizada a las dos semanas del nacimiento predijo con precisión el nivel de desarrollo del niño a los dos años de edad.

El Dr. Sudhin Thayyil, afiliado al Centro de Neurociencia Perinatal del Departamento de Medicina del Colegio Imperial de Londres y coautor del estudio, comentó:

“En este momento, los padres tienen una espera increíblemente ansiosa de dos años antes de que puedan recibir información confiable si su hijo tiene algún daño cerebral de larga duración. Pero nuestra prueba podría ofrecer una respuesta confiable un par de semanas después del nacimiento.”

Los autores del estudio señalan que este avance en el diagnostico permitirá a los padres a planificar el futuro y obtener la atención y los recursos necesarios para apoyar el desarrollo a largo plazo de sus hijos.

Referencia: Magnetic resonance spectroscopy assessment of brain injury after moderate hypothermia in neonatal encephalopathy: a prospective multicentre cohort study. The Lancet Neurology, 2018. https://doi.org/10.1016/S1474-4422(18)30325-9

 

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