Un estudio reciente confirma lo que muchas personas han presumido: las madres prefieren a sus hijas, mientras que los hombres favorecen a sus hijos. La investigación presenta datos sobre la creencia del sesgo de género de los padres.

Un equipo internacional de investigadores, que incluyó a científicos de la Universidad de Rutgers, la Universidad estatal de Arizona y la Universidad de Turku en Finlandia, evaluó si la condición económica, los antecedentes educativos o el entorno infantil, influyen en las preferencias de los padres en tener hijas o hijos.

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Determinando preferencias

Para el estudio de sesgo de género, los investigadores realizaron un experimento en línea para probar la hipótesis de Trivers-Willard de 1973, que predijo que los padres acaudalados preferirían e invertirían en hijos, mientras que los padres de condición social comprometida invertirían y favorecerían a las hijas.

El estudio demuestra el riesgo de los padres de aumentar la desigualdad de género.

A tal fin, los investigadores realizaron una encuesta en línea para padres estadounidenses de grupos socioeconómicos diversos. En el estudio participaron 347 mujeres y 423 hombres con una edad promedio de 36,3 años. Las respuestas de los encuestados fueron comparadas con su estatus socioeconómico.

La encuesta incluyó la oportunidad de destinar dinero a una organización benéfica que apoyaba a más niñas o niños, otra prueba midió las actitudes de los participantes al evaluar las preferencias sexuales de los niños que hipotéticamente adoptarían y otra, evaluó la relación entre los sexos que los padres hubieran preferido como progenie.

Si bien los resultados obtenidos no soportaron concluyentemente la hipótesis de Trivers-Willard,  sí mostraron que las madres tienen una fuerte preferencia por sus hijas, y los padres tienen preferencias más débiles, pero aun así notables, por sus hijos.

Especialmente las mujeres

En todos los grupos socioeconómicos, las mujeres de expresaron, directa e indirectamente, la preferencia por las hijas. Ellas donaron más dinero a organizaciones caritativas que apoyan a las niñas y en los hipotéticos casos de adopción, marcadamente prefirieron hijas. 

Los autores del estudio esperan que la investigación proporcione nuevos conocimientos y ayude a entender mejor cómo la evolución afecta a las personas.

La preferencia por las hijas también se observó en los hombres de bajos ingresos, mientras que los hombres de condición económica favorecida, se inclinaron un poco más por los hijos varones.

Los resultados de la investigación ayudan a dar sentido a los hallazgos frecuentemente contradictorios sobre las preferencias sexuales de los hijos.

Los efectos de la condición y el estado de los padres, los intereses genéticos en competencia entre hombres y mujeres, las restricciones económicas en las familias y los efectos de las prácticas culturales, conspiran para complicar los resultados evolutivos de las estrategias de inversión de los padres.

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En referencia a los hallazgos, el investigador Robert Lynch, catedrático en el Departamento de Biología Evolutiva de la Universidad de Turku y autor principal del estudio, expresó:

“Desde el punto de vista evolutivo, puede ser difícil de analizar el impacto de varios factores y hacer predicciones exactas sobre estrategias de crianza ‘óptimas’. Esperamos que nuestra investigación proporcione nuevos conocimientos y ayude a entender mejor cómo la evolución afecta a las personas”.

Referencia: Sexual conflict and the Trivers-Willard hypothesis: Females prefer daughters and males prefer sons. Scientific Reports, 2018. https://doi.org/10.1038/s41598-018-33650-1

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